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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 289

—Número uno: es una pérdida de tiempo. En el mundo corporativo, el tiempo y el capital humano son recursos limitados y costosos. Número dos: desde una perspectiva profesional, presentar un boceto sin sustento financiero destruye cualquier credibilidad que usted pudiera tener como líder de proyecto. Y número tres: los contratos exigen responsabilidades claras. Si usted entrega un concepto inmaduro, genera horas de debate estéril, y si en la fase de ejecución el diseño fracasa, ¿quién asume las pérdidas millonarias? ¿Usted? ¿O nuestra empresa?

La voz de Bianca era afilada como un bisturí.

—Le sugiero que entienda algo, señorita Serrano: cuando usted se sienta en esta mesa a presentar un proyecto, viene a negociar una alianza estratégica, no a pedir que le demos clases particulares sobre cómo funciona el mercado.

—Se lo repito: el núcleo de una alianza corporativa es el intercambio equivalente de valor, el cumplimiento estricto de los plazos y la ejecución profesional. Es la segunda vez que le explico conceptos básicos corporativos y será la última. Si aún no lo entiende, le sugiero que se inscriba en un seminario con el señor Figueroa. Nosotros no somos una institución benéfica dedicada a educar a proveedores sobre cómo funciona el mundo real.

El rostro de Melisa pasó de la indignación a una palidez espectral.

Ella realmente creía que su propuesta era brillante, ¡había pasado semanas dándole vueltas en su cabeza!

Jamás se imaginó que Bianca la destriparía usando lógica financiera pura.

Tenía que admitirlo: subestimó a su enemiga y cayó directo en la trampa.

—Mis disculpas —murmuró Melisa, tragándose el orgullo. Sabía que había perdido esta ronda.

—¿Cuál es la postura del señor Figueroa? —preguntó Bianca, girando el rostro hacia Damián con frialdad.

Por una fracción de segundo, Bianca creyó ver un atisbo de sonrisa en los labios de Damián.

Pero al parpadear, sus oscuros ojos volvieron a ser un bloque de hielo impenetrable.

Melisa, conteniendo la rabia, tomó la iniciativa para no perder más dignidad:

—La asistente Núñez tiene razón. Asumo la responsabilidad. Todos estos años he estado tan inmersa en la investigación científica que admito tener lagunas en la estructura de fusiones comerciales. Damián... quiero retirar mi propuesta. Cubriré la penalización económica por mi cuenta. Lo siento mucho.

—¿Estás completamente segura? —preguntó Damián en voz baja.

Melisa asintió con gravedad, adoptando un tono de mártir:

—Sí. Lamento haber desperdiciado todo el esfuerzo que hiciste por apoyarme.

Bianca no alcanzó a escuchar el resto de los murmullos entre ellos.

Capítulo 289 1

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