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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 250

Mientras tanto, Rogelio Soler había recibido a Bianca en una lujosa sala VIP.

Como Clara aún no había llegado, Bianca le entregó personalmente una copia impresa del proyecto y la propuesta técnica.

Don Rogelio la miró, impresionado.

—¡Eres increíblemente trabajadora! Dame un momento, lo leeré con cuidado.

Bianca asintió y tomó asiento en silencio. Estaba perfectamente preparada, así que no sentía ni una pizca de nervios.

Apenas leyó el primer párrafo, el anciano le pidió a su asistente que le trajera sus gafas de lectura.

Bianca esperó pacientemente.

Cinco minutos después, tras leer cada página con absoluta concentración, Rogelio dejó los documentos sobre la mesa, se acercó a ella y le preguntó con voz temblorosa:

—¿Hiciste todo esto tú sola?

¡No podía ocultar su asombro y admiración!

—Por supuesto que no. Es el resultado del esfuerzo conjunto con Clara. Creo que ya la conoce —respondió Bianca con humildad, dándole su merecido crédito a su compañera—.

Luego añadió:

—¿Qué le parece, señor Soler?

Rogelio ya no sabía qué palabras usar para elogiarla.

—Bianca, sé que eres Aro en realidad. Y sé que fuiste la mente maestra detrás de esto. Pero lo que quiero saber es... ¿cuánto tiempo te tomó diseñarlo?

¡Era sencillamente perfecto!

Bianca le contó con honestidad cómo había pasado los últimos días sin dormir, puliendo, descartando ideas y reescribiendo algoritmos enteros.

Don Rogelio la escuchaba asintiendo sin parar.

—Tienes un talento innato, y además trabajas con esta intensidad... Cielos... Eres...

Mientras más la miraba, más sentía que la familia Figueroa no supo apreciar la joya que tenían.

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