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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 198

Cuando Bianca llegó al Restaurante Mirador, Vicente se ofreció a cargarle el bolso. Aprovechando el momento, él le preguntó qué había pasado y ella le resumió rápidamente el altercado.

La cena de negocios fue mucho más civilizada de lo habitual. Nadie la obligó a beber alcohol; todo se limitó a disfrutar de la comida y hablar sobre las proyecciones futuras de la empresa.

El ambiente era relajado, hasta que el Director Salinas, Sebastián, tomó la palabra.

—Si decidí cerrar el trato con Tecnología Titán, fue principalmente por el respaldo del Grupo Figueroa. Este año, su división tecnológica ha demostrado ser brutalmente competitiva. Sin embargo, aunque el renombre de la empresa es crucial, las personas al mando lo son aún más. Bianca, tú estuviste negociando directamente hoy. ¿Qué opinas de Melisa Serrano?

Fiel a su profesionalismo, Bianca respondió de manera objetiva, dejando fuera cualquier resentimiento personal.

—La señorita Serrano no intervino en ningún momento. Toda la negociación técnica y comercial fue liderada exclusivamente por el señor Figueroa.

Sebastián Salinas frunció el ceño por un instante, procesando la información. Luego, como si las piezas encajaran, asintió con lentitud.

—Los rumores dicen que Damián Figueroa consiente a esa joven a niveles insospechados. Incluso la familia Figueroa insinuó hace tiempo que ella sería la futura señora Figueroa, su prometida. Por lo visto, los rumores son ciertos. Sin embargo, quiero ser claro: si durante el desarrollo del proyecto notas que su incompetencia pone en riesgo los resultados, tienes mi autorización total para rescindir el contrato de inmediato.

Sebastián hablaba directamente con Bianca.

Ella asintió con firmeza.

—Se lo agradezco, Director Salinas.

Sebastián sonrió y levantó su copa hacia ella. Él bebía vino, pero no presionó a Bianca para que hiciera lo mismo.

Al terminar la velada, ordenó que un chofer llevara a Vicente y a Bianca a sus respectivos destinos.

Cuando Bianca finalmente cruzó la puerta de Villa Serena, ya era entrada la madrugada.

Damián no había regresado.

Estaba a punto de meterse en la cama cuando su teléfono sonó. Era Vicente.

—Damián Figueroa no durmió en casa, ¿verdad?

Bianca se sorprendió.

—Vicente, ¿cómo lo sabes?

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