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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 4547

Tania no esperaba que su propia hija la delatara de esa manera. Se quedó atónita por un momento y se apresuró a desmentirlo con nerviosismo.

—No le hagas caso a Dulci, eso no es cierto.

Dulci insistió sin rodeos.

—¡Claro que sí! Yo te vi varias veces. Mami, no debes decir mentiras, los niños que mienten no son buenos.

Tania se quedó sin palabras.

Dulci continuó con su lógica infantil.

—Además, no hay por qué mentir. ¿Acaso no es normal que mamá extrañe a papá? Ledo me dijo que ustedes son una pareja muy unida, como mi padrino Orion y la tía Carol.

Tania sonrió torpemente, sin saber qué decir para defenderse.

Gael, con gran suavidad, liberó una de sus manos y tomó la de Tania, entrelazando sus dedos mientras caminaban.

—Ledo tiene razón. Papá y mamá se aman muchísimo.

Tania sintió cómo el calor le subía al rostro, y con el corazón a mil por hora, le dedicó una mirada tímida.

La familia de tres subió al autobús.

Como aún había bastantes periodistas merodeando por el cementerio, el grupo de amigos había regresado directamente al autobús tras finalizar sus partes en la ceremonia para esperar.

Los mayores de la familia ya se habían retirado, así que en el autobús solo quedaban Carol y Samira, además de Orion y los niños.

En cuanto vieron a Gael, los niños lo saludaron al unísono con voces alegres.

—¡Hola, tío Gael!

Gael asintió con una cálida sonrisa.

Orion preguntó desde su asiento:

—Debes estar agotado, ¿no?

Gael respondió tranquilo:

—Estoy bien.

Orion les explicó el plan:

—Primero pasaremos por el Hotel San Rafael a comer algo antes de ir a casa, ya di instrucciones para que nos tengan todo preparado.

Gael no tuvo objeción. Después de tanto estrés y movimiento, aunque él no sintiera hambre, sabía que Tania y los niños necesitaban comer.

Además, era mucho mejor llenar el estómago antes de llegar a casa a recuperar horas de sueño.

Dio un vistazo alrededor del autobús.

—¿El tío Hernán y la tía Olivia ya se fueron?

Orion asintió.

—Me dijeron que apenas ibas regresando y debías relajarte. Pensaron que si se quedaban, el ambiente sería demasiado solemne para ti, así que prefirieron volver a casa. De todos modos no te irás a ningún lado pronto, ya habrá tiempo para reunirnos todos juntos.

Gael asintió.

—Me parece perfecto.

Bajó a Dulci al suelo, y la niña corrió de inmediato hacia Ledo.

—¡Ledo!

Ledo, acostumbrado a cuidarla, destapó una botella de agua y se la ofreció.

—Debes estar muy cansada, toma un poco de agua para reanimarte.

Dulci, siendo una niña muy obediente, tomó la botella.

—Sí, gracias, Ledo.

Gael se dirigió a Ledo para confirmar.

—¿Ya instalaste todo de manera segura?

Ledo asintió con firmeza.

—Sí, quédate tranquilo. No habrá ningún problema.

Gael asintió satisfecho y se sentó junto a Tania.

Mientras los adultos conversaban animadamente, Orion aprovechó para preguntar:

—¿Las cosas van bien con Aspen?

Gael respondió escuetamente:

—Sí, todo en orden.

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