—Esos tipos sospechan que estás trabajando con la policía de Puerto Rafe.
Mono Rojo fue directo al grano.
Aspen frunció ligeramente el ceño.
—¿Yo? ¿Asociado con la policía de Puerto Rafe?
Mono Rojo confirmó.
—¡Sí!
Aspen guardó silencio un segundo antes de preguntar.
—¿Qué te dijeron exactamente?
Mono Rojo detalló:
—Dudan de la identidad de Leandro y de tus verdaderos motivos para estar en El Triángulo de la Frontera.
—Pero no te preocupes demasiado. Para despejar sus dudas, les inventé que hoy te vi asesinar a un policía con mis propios ojos.
Aspen entrecerró los ojos.
—¿Por qué les dijiste eso?
Mono Rojo respondió rápidamente:
—Para quitarles las sospechas, obviamente. Si de verdad estuvieras en contacto con la policía, jamás asesinarías a uno de los de Puerto Rafe sin motivo. El hecho de que puedas matar sin dudar demuestra que no estás con ellos.
—¡Esos agentes infiltrados nunca tomarían la vida de un compañero, ni siquiera en el último momento!
Aspen insistió:
—Te estoy preguntando, ¿por qué les mentiste por mí?
Mono Rojo hizo una pausa.
—...Te dije que te sería leal, y eso implica ayudarte a resolver problemas.
Aspen indagó más a fondo:
—¿No te preocupa que yo realmente sea un agente de la policía?
Mono Rojo fue contundente.
—No. Si eres o no de la policía no me afecta. Tú sabes perfectamente qué es lo que de verdad me importa.
Ya no le interesaba en absoluto si Aspen o Leandro eran agentes encubiertos.
Independientemente de sus vínculos con las autoridades, él no tenía voz ni voto ante ellos.
Para sobrevivir, solo podía obedecer.
En ese momento, su única prioridad era la vida y la seguridad de esa persona. ¡Ayudaría a quien pudiera salvarla!
Aspen le habló con tono tranquilo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo
Cómo se llama la segunda parte de la novela?...