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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 4411

El abuelo menor tenía un rostro 'feo', lleno de cicatrices que a cualquiera le darían miedo.

Su personalidad era un poco rara, y su forma escurridiza de actuar hacía que no pareciera una buena persona a simple vista.

Y sin embargo, ese ancianito siempre había sido increíblemente tierno y amoroso con él.

A pesar de haber sido duramente castigado por el mundo, a pesar del odio y la ira que llevaba dentro, el abuelo menor jamás lastimó a un inocente.

Nunca desahogó su resentimiento contra la gente común. El mundo le devolvió dolor, y él respondió con silencio.

Él aún conservaba amor en su corazón.

Y todo ese amor que le quedaba, se lo había entregado a él...

Ledo miró el horizonte sin fin del mar, sintiendo un nudo en la garganta.

Pensó en el abuelo menor y, de paso, recordó al segundo bisabuelo.

El segundo bisabuelo ya no estaba; nunca más habría alguien que lo cargara entre carcajadas, corriendo por los bosques de las montañas o lanzándolo alto por los aires.

Si algo le pasaba también al abuelo menor...

Ledo respiró hondo, negándose a pensar en ese trágico desenlace.

A su lado, Cano se acurrucó silenciosamente, acompañándolo.

Al ver a Ledo tan triste, rozó su mejilla suavemente con la cabeza y sacó la lengua. —...

Ledo acarició suavemente su cabeza.

—Estoy bien. Tienes razón, el abuelo menor es invencible. ¡Me niego a creer que esos matones de El Triángulo de la Frontera lo hayan atrapado! Seguro que en este momento está sano y salvo, escondido en algún lugar.

Cano volvió a sacar la lengua. Ledo dejó escapar un largo suspiro, pero su rostro se endureció de golpe, y frunció el ceño.

—¡Aquel que se atreva a tocar al abuelo menor, se las verá conmigo!

...

Puerto Rafe.

Aspen acompañó a Carol en todas las formalidades de los rituales, y esperó hasta que terminaron para avisarle que debía viajar esa tarde.

Carol se sorprendió. —¿A dónde vas? ¿No regresarás a dormir?

Siguiendo la excusa acordada con Laín, Aspen evitó mencionar el tema del abuelo menor.

—No volveré esta noche. Tengo que ir a Ciudad Frontera.

No quiso decirle directamente que iba a El Triángulo de la Frontera para no alarmarla.

Carol preguntó: —¿A qué vas a Ciudad Frontera?

Aspen respondió:

—Al parecer encontraron más restos humanos que podrían pertenecer a los miembros desaparecidos de la Familia Redón. Voy a confirmar si es cierto. Si lo es, haré los preparativos para traer sus restos de vuelta y que descansen en el cementerio de su familia.

En los últimos años se habían descubierto restos de la Familia Redón cerca de la frontera, así que a Carol no le pareció extraño.

Solo se mostró algo asombrada. —¿Encontraron más restos? ¿Están completos?

—Aún no sé los detalles, por eso quiero ir personalmente a revisar la situación.

Carol asintió. Ese era un asunto que ella apoyaba totalmente.

Dejando de lado su estrecha amistad con Gael y Tania, la Familia Redón había sacrificado muchísimo por su país. Lo menos que podían hacer era traer a sus héroes a casa.

—¿Gael está enterado de esto?

Aspen negó con la cabeza. —No, todavía no le he dicho nada.

—Mejor así —coincidió Carol—. Si resulta ser una falsa alarma, se llevará una gran decepción.

—Exacto.

—¿Y cuántos días planeas estar fuera? ¿Cuándo crees que regreses?

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