Los demás invitados fruncieron el ceño con disgusto, y aunque nadie se atrevió a contestarle debido al poder de la familia Dorado, el malestar general era más que evidente.
Sin embargo, la Familia del Pozo no se intimidó y le respondió públicamente:
—¡Y todavía tienes el descaro de llamar idiotas a los demás! ¿Acaso no te has visto en un espejo? Para ser el futuro líder de la familia Dorado, hacer que te bajen los pantalones frente a todos para revisarte el trasero es un acto sin precedentes. ¡Ningún líder en la historia de las familias llegaría a semejante nivel de humillación!
—¡Exacto! Yo mismo lo vi con mis propios ojos, un trasero fofo, ¡como el de un cerdo, jajaja...!
La Familia del Pozo estalló en carcajadas burlonas, y pronto, los miembros de las otras familias se unieron a la risa.
Álex, aprovechando el momento, miró de reojo a Cristina y añadió con un sarcasmo mordaz:
—La familia Palma de verdad sabe elegir marido para su señorita. Con ese nivel intelectual, nuestro joven maestro jamás podría competir. ¡Y en cuanto a hacer el ridículo, nuestro joven maestro tampoco le llega a los talones!
Las burlas reavivaron las conversaciones entre el público:
—Cristina tiene muy mala suerte. El matrimonio es un lazo indivisible; si David se convirtió en el hazmerreír, ella también lo es. ¡Qué lástima, siendo tan talentosa!
—Bah, Dios los cría y ellos se juntan. Una mujer que fue capaz de enviar a sus propios padres a prisión, ¿qué clase de persona puede ser?
—Tienes toda la razón. Con razón el joven Mateo prefirió a una chica de fuera antes que quedarse con ella; ¡seguro se dio cuenta de cómo es en realidad!
—Con ese carácter, si mandó a sus padres a la cárcel hoy, mañana podría mandar a sus suegros. La Familia del Pozo hizo bien en rechazarla.
—... Los comentarios fluían uno tras otro, cada vez más crueles y directos.
La familia Palma no pudo soportarlo más y empezó a discutir a gritos con los presentes. Sin embargo, su reacción fue como echarle gasolina al fuego; toda la frustración y la furia que la multitud no se atrevía a descargar contra David Dorado, recayó directamente sobre Cristina. Las palabras que le lanzaban eran venenosas.
Sentada en su silla de ruedas, Cristina se clavaba las uñas en las palmas de las manos con tanta fuerza que casi se sacaba sangre. ¡Sus ojos ardían con una furia incontenible!
Fijó su mirada en Ledo y Tesoro, deseando poder devorarlos vivos allí mismo.
Ledo simplemente hizo una mueca, le dedicó una mirada de desdén y continuó ignorando su rabia.
Tras los discursos del Señor de La Selva, llegó el turno de Anselmo para hablar en representación de todas las familias.
Originalmente, el Patriarca Dorado también debía dar un discurso, pero tras el escandaloso incidente provocado por su hijo, el Señor de La Selva decidió cancelarlo.
Una vez que Anselmo terminó, comenzó el espectáculo.
Primero, varios artistas locales subieron al escenario para deleitar al público con canciones y presentaciones culturales.
Después de unos siete u ocho actos, finalmente llegó el momento que todos esperaban: las exhibiciones de los maestros.
Aunque lo llamaban "exhibición", en realidad era un torneo, solo que se suponía que los duelos terminaban antes de llegar a la violencia extrema.
Los primeros en subir al escenario fueron los ancianos de cada familia.
Estos hombres eran auténticas reliquias de La Selva, cada uno con más años de experiencia que el anterior, y todos, sin excepción, eran formidables.
Como era tradición, los primeros en enfrentarse serían los ancianos de la Familia del Pozo y los de la familia Dorado.
Cuando ambos grupos subieron, sus respectivas familias se pusieron de pie para ovacionarlos y animarlos a todo pulmón.
Mateo, visiblemente emocionado, aplaudía con fuerza:
—¡Vamos, ancianos, ustedes pueden!
Ledo le preguntó con curiosidad:
—¿Esos son los más fuertes de tu familia?
Mateo explicó:
—Digamos que son el equipo más capacitado. Pasan casi todo su tiempo en zonas restringidas, dedicados exclusivamente a perfeccionar el Arte del Vínculo y a criar insectos venenosos. Sin embargo, cada familia guarda su mejor carta oculta y nunca envía a su maestro más letal a este tipo de combates.
Ledo volvió a preguntar:
—¿Y los ancianos de tu familia podrán vencer a los de los Dorado?

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo
Cómo se llama la segunda parte de la novela?...