Ledo y Eric Enríquez notaron la hostilidad de Cristina y siguieron la dirección de su mirada.
Tesoro también se dio cuenta y miró a Cristina con los ojos entrecerrados.
Cristina se tensó y desvió la mirada al instante.
Ninguno le prestó más atención y caminaron junto a Yago y Blanca hacia los asientos de la Familia del Pozo.
Los presentes empezaron a murmurar:
—¿Esa es la noviecita de Mateo?
—De verdad que Dios los cría y ellos se juntan. El viejo se busca a una inútil y el joven hace lo mismo. ¿Cómo se supone que la Familia del Pozo mantenga su prestigio en La Selva con gente así?
Los miembros de la familia Dorado resoplaron con desdén:
—¿Qué prestigio? Abran bien los ojos, esta asamblea será la oportunidad para exponer su verdadera fuerza. Se van a quedar con la boca abierta.
Los de la familia Palma también lanzaron comentarios sarcásticos:
—El joven maestro de los del Pozo aún es un chiquillo. ¡Para cuando crezca y se case, su familia ya estará en la ruina!
—No haber elegido a nuestra señorita Cristina ha sido el mayor error de su vida. ¡Va a pagar muy caro por su ignorancia!
Los miembros de la Familia del Pozo apretaron los puños y discutieron con ellos:
—¡La señorita Ortega es hermosa, de buen corazón y sus habilidades médicas son increíbles! ¡No tiene nada que envidiarle a nadie!
Los Dorado y los Palma estallaron en carcajadas:
—¿Y de qué demonios sirve saber de medicina? ¡En La Selva competimos con el Arte del Vínculo, no con medicina!
—Así es, en La Selva, el que solo sabe medicina y no el Arte del Vínculo, ¡es un inútil!
Mientras la multitud se burlaba entre risas, Tesoro se acercó. Antes de que Mateo o Blanca pudieran hablar, Tesoro los miró y dijo:
—Pero el Arte del Vínculo no cura todas las enfermedades. Si más tarde, en el torneo, resultan gravemente heridos, por favor no busquen a un doctor para que los salve. Dejen que los maestros de su familia los curen; y si ellos no pueden hacer nada, entonces aguanten el dolor.
Los miembros de la familia Dorado fruncieron el ceño:
—¡No es que despreciemos a los doctores, es que despreciamos a los que saben un poco de hierbas y ya se creen doctores divinos!
Los de la familia Palma secundaron:
—Exacto. Estando tan mocosa, ¿qué tanto puedes saber de medicina?
Tesoro entrecerró los ojos con una sonrisa:
—Si sé o no sé, no es problema de ustedes. No se preocupen por mí, preocúpense por ustedes mismos. Solo espero que cuando terminen malheridos, no vengan llorando a suplicarme que los salve. Soy muy rencorosa, llegado el momento, no moveré un dedo por ustedes.
Los Dorado y los Palma rieron con descaro:
—¿De verdad crees que te rogaríamos a ti? Jajaja.
—No es tan mayor, pero vaya que tiene agallas. Ni siquiera es de la alta sociedad, no sabe del Arte del Vínculo. ¡Quién sabe de dónde saca tanta arrogancia!
—¡Pierde cuidado, si de verdad terminamos heridos, preferimos morir antes que rogarte a ti!
Tesoro asintió:
—Muy bien, me acordaré de sus palabras.
Mateo quiso intervenir, pero Tesoro lo detuvo:
—Mi mamá siempre dice que a las personas que no te agradan, solo hay que ignorarlas. Discutir con ellos es gastar saliva a lo tonto.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo
Cómo se llama la segunda parte de la novela?...