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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 3933

Tesoro se puso manos a la obra con movimientos rápidos y precisos. Pink, a su lado, la observaba totalmente confundida.

De a ratos miraba a Tesoro y luego lanzaba vistazos llenos de alerta hacia las vigas del techo.

No se sabe cuánto tiempo pasó, pero la criaturita del techo volvió a asomar la cabeza, observando a Tesoro con desconfianza.

Al verla, Pink se puso en guardia al instante.

Tesoro notó la tensión y siguió la mirada de Pink.

El pequeñín, al darse cuenta de que Tesoro lo miraba, volvió a esconderse.

Tesoro sonrió sin decir nada.

Al rato, el pequeño volvió a asomarse, pero en cuanto Tesoro levantó la vista, se ocultó de nuevo.

Después de repetir esto varias veces, el pequeñín salió batiendo sus alas, sobrevolando la habitación sin atreverse a acercarse demasiado a Tesoro.

Pink no le quitaba los ojos de encima, sin bajar la guardia ni por un segundo.

Tesoro siguió concentrada en lo suyo, echándole vistazos de vez en cuando con una sonrisa.

Después de un momento, tomó la mezcla que tenía en las manos, formó una bolita del tamaño de un frijol y se la lanzó a la criatura que flotaba en el aire.

El pequeñín la atrapó de un solo bocado y se escondió otra vez entre las vigas.

Al ver eso, Tesoro sonrió complacida, sintiéndose aún de mejor humor.

Tomó la sustancia pegajosa del recipiente y la moldeó en bolitas perfectamente parejas, del tamaño de guisantes.

Unos minutos después, el pequeño volvió a salir. Esta vez se acercó un poco más, mirando con ojos codiciosos lo que Tesoro tenía en la mano.

Tesoro no fue tacaña y le arrojó otra.

Al igual que la vez anterior, la atrapó al vuelo y regresó al techo, bajando a los dos minutos por más.

La tercera vez que salió, ya no regresó. Se comió la bolita ahí mismo, flotando en el aire frente a Tesoro y Pink.

Pink estaba asombrada. ¡¿Se la había comido?!

Tesoro, en cambio, estaba muy tranquila; ya había adivinado el motivo por el que la estaba siguiendo, así que no le sorprendió.

Después de darle de comer unas cuantas veces más, Tesoro paró de repente.

El pequeñín se impacientó y empezó a agitar las alas para hacer ruido y llamar su atención.

Tesoro lo ignoró, y el animalito, desesperado, empezó a dar vueltas, acortando la distancia entre ellos cada vez más.

Cuanto más se acercaba, más alerta se ponía Pink.

Sin embargo, parecía que Pink había entendido las intenciones de Tesoro, porque solo lo vigilaba con atención sin lanzarse al ataque.

El animalito también era muy cauteloso, evidentemente receloso de la amenaza que representaba Pink.

Rodeaba a Tesoro manteniéndose a un metro de distancia por encima de ella, sin atreverse a acercarse demasiado.

Tesoro no tenía prisa y se tomó su tiempo para agotar su paciencia.

Media hora después, la paciencia del pequeñín se agotó por completo y comenzó a ponerse furioso.

Batió las alas con todas sus fuerzas, y Tesoro volvió a sentir el zumbido en los oídos.

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