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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 3917

Eric asintió.

—Entendido.

Aspen Bello añadió:

—Hiciste un buen trabajo hoy. De ahora en adelante, cuando te encuentres con una situación que sientas que no puedes manejar, contáctame de inmediato.

Al ser elogiado, el corazón de Eric se aceleró un poco por la emoción.

—¡Sí, señor!

Al terminar la llamada, Eric soltó un largo suspiro.

Con Aspen Bello respaldándolos, se sentía mucho más seguro.

Aspen cuidaba a su hija como si fuera su propia vida. Si hubiera existido una mínima posibilidad de que Tesoro estuviera en peligro, jamás habría tenido los ánimos de felicitarlo.

Su serenidad le confirmaba que Tesoro estaba a salvo al cien por ciento.

Eric no sabía cuál era la carta oculta de Aspen. Aunque sentía curiosidad, sabía que no era su lugar hacer preguntas indiscretas.

Después de todo, su objetivo principal era la seguridad de Tesoro, no descubrir los secretos de Aspen Bello.

Eric dio media vuelta y caminó de regreso a la base...

Justo en ese momento, Ledo salió con el celular en la mano. Le hizo una seña de que iba a contestar una llamada y le indicó a Eric que se adelantara.

Con solo ver la expresión de Ledo, Eric supo que Tesoro estaba fuera de peligro.

Eric asintió, entró en la base y bajó las escaleras hacia el sótano.

Lázaro Rojas aprovechaba la oportunidad para intentar convencer a Tesoro de que lo acompañara a ver a Aura Dorado. Le estaba diciendo:

—El Gran Torneo será mañana en la noche. Aún te quedará todo el día de mañana para investigar. Ahora que tienes un rato libre, deberíamos ir a ver el estado de Aura.

Tesoro respondió sin apartar la vista:

—No tengo tiempo, ¿no ves que estoy ocupada estudiando estas cosas venenosas?

Lázaro insistió:

—Podrías estudiarlas mañana.

Tesoro respondió con seguridad:

—Me preocupa que mañana no haya suficiente tiempo.

Lázaro argumentó:

—Pero la salud de Aura es mucho más importante. Temo que si vas demasiado tarde, algo malo le pase.

Tesoro lo miró fijamente.

—Más bien temes que me pase algo a mí, ¿verdad?

Lázaro se quedó pasmado y Tesoro continuó:

—Si no me equivoco, el Vínculo Umbrío vendrá esta noche sin falta. Tienes miedo de que me muerda y me mate, y entonces te quedarías sin nadie que pueda curar a Aura. ¿No es así?

Lázaro quedó perplejo.

—...Si sabes que tu vida corre peligro, ¿cómo es que tienes cabeza para seguir estudiando a estos bichos venenosos? ¿No tienes miedo?

Tesoro sonrió levemente.

—Tengo a Ledo y a Eric conmigo, así que no. Ellos no dejarán que me pase nada.

Lázaro frunció el ceño.

—¿Y si ellos no son capaces de protegerte?

Tesoro negó con la cabeza.

—Eso no pasará, ellos son muy fuertes.

Lázaro insistió, todavía con el ceño fruncido:

—Pero el Vínculo Umbrío de Aura es aún más fuerte.

Tesoro se mantuvo firme.

—Aun así, no tengo miedo. Mientras Ledo y Eric estén aquí, me siento segura.

Al escuchar eso desde la puerta, Eric sintió una calidez reconfortante en su corazón. Ser digno de su confianza era una especie de felicidad invaluable.

Lázaro apretó los labios sin saber qué decir, y Tesoro añadió:

—No te angusties. Te prometí que iría a ver a Aura y lo cumpliré. Además, soy más dura de matar de lo que pareces creer.

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