Ledo respondió: —Pink ya está con Tesoro. En cuanto despertó, le dije que fuera con ella.
Tesoro sacudió la muñeca levemente. —Aquí está.
Eric asintió, un poco más tranquilo.
—Bien. Por lo que he podido investigar, Cristina es astuta, manipuladora y bastante despiadada. Manténganse alertas en todo momento.
Ledo y Tesoro asintieron al unísono. —Entendido.
Ledo le preguntó: —Eric, ¿cuál crees que sea su verdadera intención al buscarnos?
Eric analizó la situación:
—Tampoco lo tengo del todo claro. Tal vez nuestra entrada triunfal de hoy le generó dudas y una sensación de amenaza. Lo más probable es que haya venido a evaluar el nivel real de Simone, para evitar sorpresas durante el Gran Torneo.
Al escuchar esto, Ledo frunció el ceño y se giró hacia Tesoro:
—Tesoro, hablando en serio, ¿qué tienes planeado? ¿Cómo piensas ganarle?
Tesoro confesó tranquilamente: —Aún no he pensado en los detalles. Cuando se vaya, me pondré a analizarlo.
Ledo se quedó sin palabras. —...
Quería decirle algo más, pero prefirió guardárselo para no llenarla de ansiedad, aunque suspiró en silencio, profundamente preocupado.
De una u otra forma, no dejaría que nada malo le pasara a su hermana. ¡Si era necesario, él mismo usaría trucos sucios para que Cristina ni siquiera lograra subir a la arena!
¡Pero ese tipo de cosas requerían planificación previa!
—Si se te ocurre un buen plan, dímelo con tiempo. Y si no se te ocurre nada, también avísame para que tu hermano se encargue de todo.
Tesoro le dedicó una gran sonrisa. —Mmm, mañana mismo te doy la respuesta.
Ledo dejó salir un largo suspiro de alivio. —¡Perfecto!
El corazón de Eric también seguía lleno de dudas, pero prefirió no insistir. Les dio un par de recomendaciones más y los tres salieron de la habitación.
El anciano mayordomo los guio hacia donde estaba Cristina.
Durante el recorrido, los tres aprovecharon para observar el entorno de la mansión de los Dorado. Como era de esperarse, a Ledo y a Eric les causó un profundo rechazo visual.
Mientras Eric lo desaprobaba en silencio, Ledo no se guardó sus comentarios:
—Con que esta es la verdadera esencia de La Selva... Con este nivel de estética, es imposible que los de afuera lo aprecien.
Tesoro asintió, apoyando su opinión:
—Es demasiado sofocante y tétrico. Si me obligaran a vivir en un lugar como este todo el tiempo, me volvería loca de la depresión. Es mil veces más agradable la casa de los del Pozo; al menos allá hay flores, plantas y esos peces koi bien gorditos.
Al escucharla, Eric no pudo evitar mirarla de reojo, con una duda punzando en su mente:
Si le parecía tan deprimente este lugar, ¿por qué estaba dispuesta a casarse y mudarse aquí cuando creciera?
Quiso preguntárselo, pero aunque movió los labios un par de veces, las palabras no salieron.
La seguridad en el interior de la mansión Dorado era evidentemente mucho más estricta que en la de los del Pozo. Había guardaespaldas cada pocos metros, e incluso guardias ocultos en las sombras.
A Eric y Ledo esto no los sorprendió en absoluto. El Vínculo Umbrío de Aura Dorado ya se había dado a conocer, y era cuestión de tiempo para que fuera tras la Familia Dorado, así que era lógico que estuvieran a la defensiva.
Continuaron siguiendo al mayordomo, examinando cada rincón. Los guardaespaldas de la familia, apostados en las sombras, también los observaban fijamente; cada mirada era más venenosa que la anterior.
Mientras caminaban, se toparon de frente con un muchacho robusto.
Parecía tener más o menos la misma edad que Mateo y era un poco más bajo, pero pesaba lo que tres Mateos juntos.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo
Cómo se llama la segunda parte de la novela?...