Anselmo se quedó de una pieza.
Primero: Ledo había salido sin que nadie de la casa se diera cuenta.
Segundo: ¡Acababa de mencionar el Sello del Ánima!
Anselmo miró instintivamente al mayordomo del Pozo, quien estaba igual de estupefacto. Con el ceño fruncido, el mayordomo asintió y salió disparado del comedor.
¡Iba a pedirle explicaciones a los guardias! ¿Qué clase de inútiles eran para dejar que un niño se escabullera así? ¡Inaceptable!
Anselmo volvió la vista hacia Ledo, pero antes de que pudiera pronunciar palabra, Mateo intervino:
—¿A qué hora saliste? ¿Por qué no avisaste a nadie?
—No quería causar molestias, así que me fui solo —explicó Ledo tranquilamente—. Relájense, si me atrevo a salir solo es porque sé cuidarme perfectamente. Pero de verdad me da mucha curiosidad... ¿qué es eso del Sello del Ánima?
Mateo suspiró y comenzó a explicarle:
—Es un artefacto místico que suprime a las crías del Vínculo Maestro. Verás, normalmente, el Vínculo Maestro y su portador están unidos a vida o muerte. Si el portador muere, el Vínculo también. Sin embargo, justo antes de morir, el cuerpo del Vínculo activa un mecanismo de emergencia y, en su último aliento, deposita huevecillos venenosos para preservar su linaje.
—¿O sea que si no mueren, no ponen huevos? —preguntó Ledo.
—Poner huevos reduce drásticamente su poder. Cualquiera que logre cultivar un Vínculo Maestro valora tanto su fuerza que jamás permitiría que pusiera huevos de forma prematura.
Ledo no entendía el problema.
—Pero si pone huevos, ¡entonces tendrías más Vínculos Maestros!
Mateo negó con la cabeza.
—No funciona así. Si el Vínculo Maestro se reproduce mientras está vivo, las crías resultantes son apenas un poco más fuertes que un Vínculo común, pero el original pierde muchísima energía. En general, no le conviene al Maestro del Vínculo, por eso evitan que pase.
—Entonces, ¿solo los dejan reproducirse antes de morir?
—No es que "los dejen". Es un acto instintivo de supervivencia de la criatura. Para los Maestros, el Vínculo Maestro es único y exclusivo; no puedes crear un ejército a partir de él.
—¿Y los huevecillos que pone antes de morir? ¿Tampoco se pueden criar? —insistió Ledo.
Mateo negó rotundamente, con expresión grave.
—¡Claro que no! Son extremadamente peligrosos. Esas crías no solo heredan todo el inmenso poder de su progenitor, sino que nacen con habilidades latentes incalculables. ¡Son verdaderos monstruos! Pero el gran problema es que nacen sin consciencia ni lealtad. Nadie puede domesticarlos. Solo saben matar a diestra y siniestra, alimentándose de otros Vínculos Maestros. Para nosotros, los Maestros, son una plaga letal.
»Por eso, cuando un Maestro del Vínculo de gran poder fallece, los demás utilizan el Sello del Ánima para sellar las crías y evitar que eclosionen y desaten el caos.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo
Cómo se llama la segunda parte de la novela?...