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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 3803

Los espectadores, sintiéndose culpables por haber insultado injustamente a la Familia del Pozo, descargaron toda su furia contra la Familia Palma.

Los insultos iban y venían, cada uno más hiriente que el anterior.

Algunos, más impulsivos, no se conformaron con gritar y pasaron a los golpes. En un descuido de la policía, alguien le soltó una patada a Patricio.

—¡Basuras inhumanas! ¡Cómo se atreven a hacerle eso a su propia hija!

A Patricio lo arrastraron hacia la patrulla mientras él se retorcía con todas sus fuerzas.

—¡Yo no le hice nada! ¡Se los juro! ¡Es mi hija, mi sangre! ¿Cómo podría lastimarla? ¡Suéltenme! ¡Suéltenme!

Patricio gritaba y forcejeaba, mientras Magdalena lloraba desconsolada, convertida en un mar de lágrimas.

A la vista de todos, los metieron a la patrulla y se los llevaron.

La multitud observaba cómo se alejaba el vehículo y los murmullos no cesaban.

—Qué raro... ¿No decían hace un rato que tenían pruebas contra la Familia del Pozo? Si de verdad las tenían, ¿por qué no las mostraron?

—¡Ja! ¿De verdad les creíste? Si tuvieran pruebas, ya las habrían sacado, no habrían esperado hasta ahora. ¡Solo querían que odiáramos a los del Pozo para encubrir lo que hicieron!

—Esa clase de escoria no merece vivir. ¡Deberían encerrarlos y tirar la llave!

Sin embargo, algunos que conocían bien a la familia plantearon sus dudas:

—¿No les parece extraño? Es su única hija. Siempre que salían con ella, se les veía rebosantes de orgullo.

—¡Es verdad! Todos saben que Cristina es mil veces mejor que su hermano, Pablo. Aunque sea niña, ¡Patricio siempre la valoró más!

—Por más enojados que estuvieran, a lo mucho le habrían gritado o la habrían castigado. ¡Jamás le romperían las piernas!

—Dejando de lado el amor de padres... lastimarla así no les trae ningún beneficio.

—¿Quién en su sano juicio destrozaría a la hija que les da tanto prestigio?

Los argumentos tenían sentido, pero otros replicaban:

—Bueno, su propia hija no los iba a acusar en falso, ¿o sí? Si la policía se los llevó fue porque ella confirmó que fueron ellos.

—Es cierto. Qué situación tan retorcida.

Mientras la gente debatía, llegó una ambulancia. Los paramédicos entraron a la clínica, sacaron a Cristina en una camilla y la subieron al vehículo para trasladarla a un hospital mejor equipado.

Al verla, la multitud se aglomeró para preguntarle:

—Cristina, ¿de verdad te hicieron esto tus padres?

—Esto es muy grave, no puedes mentirnos.

—Cristina, si fueron ellos, ¡no les tengas lástima! Dile toda la verdad a la policía y que El Señor de la Selva los castigue con todo el peso de la ley. ¡Quienes te hacen algo así no merecen llamarse padres!

Cristina estaba pálida como el papel. Cerró los ojos para no enfrentar a la multitud, pero debajo de la manta, tenía los puños apretados con furia...

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