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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 3796

El médico se quedó mudo: "..." Apretó los labios, sin atreverse a decir una sola palabra.

Magdalena se giró hacia los policías:

—Oficiales, por favor, deben investigar esto a fondo. ¡Les juramos que nosotros no la golpeamos! A mi niña alguien le ha hecho daño —sollozó la mujer—.

Magdalena se derrumbó a llorar desconsoladamente sobre el borde de la cama, un llanto tan desgarrador que nadie diría que estaba actuando.

Patricio también tenía los ojos enrojecidos y gritó furioso:

—¡Si descubro quién le hizo esto, juro que no lo dejaré vivo!

El policía continuó con el interrogatorio de rutina:

—¿A qué hora la vieron por última vez hoy?

Magdalena contestó sollozando:

—Habrá sido hace unas dos horas. Estaba hablando por teléfono en el patio. Me acerqué, conversamos un poco y luego se fue a su cuarto.

—Como su hermano está herido y en cama, no fui a buscarla, me di la vuelta para cuidarlo a él. ¡No tenía idea de a qué hora salió de casa!

—¡Si no hubiera sido por su llamada, seguiría pensando que estaba en casa!

El oficial se fijó en un detalle:

—¿Por qué usó la palabra "buscarla"? ¿Acaso tuvieron alguna discusión?

Magdalena frunció el ceño, pero admitió la verdad:

—Tuvimos un pequeño desacuerdo. Intenté aconsejarla y ella se molestó un poco, pero les juro que no le puse un dedo encima. Si no me creen, pregúntenle cuando despierte.

—Además, todos los empleados de la familia pueden testificar. Yo no la toqué.

Patricio también intervino:

—¡Yo ni siquiera estuve en casa en toda la tarde! Me la pasé en el café hablando de negocios con unos amigos. Pueden ir a preguntar. ¡Digo la verdad, yo tampoco la golpeé!

El policía anotaba todo en su libreta y preguntó de repente:

—¿Conocen a alguien llamado Álex?

Patricio y Magdalena se miraron confundidos:

—¿Álex? ¿Él fue quien le hizo esto a mi hija?

El policía ignoró la pregunta y repitió:

—¿Lo conocen o no?

Ambos pensaron un momento hasta que a Patricio se le iluminó el rostro:

—¡Ya recuerdo! Álex es el guardaespaldas personal de Mateo del Pozo. El delgado se llama Álex, ¡y el grandote se llama Aldo! ¡¿Acaso él fue quien golpeó a mi hija?!

Al escuchar esto, Magdalena explotó de furia y comenzó a gritar:

—¡Esos desgraciados se creen intocables para atreverse a tocar a mi hija! ¡Por nada del mundo se los perdonaré! Oficiales, quiero denunciarlos por maltratar a mi niña, ¡los quiero pudriéndose en la cárcel!

—¡Ese Álex no tiene ningún problema personal con ella, seguro que fueron los del Pozo quienes se lo ordenaron! ¡Oficiales, vayan rápido a arrestarlos, atrápenlos a todos, grandes y chicos!

—¡Mi niña es tan pequeña y la han dejado en este estado! ¡Pobrecita mía, tienen que hacer justicia por ella...!

Magdalena estalló en llanto otra vez, ahogada por el dolor.

El médico trató de aclarar:

—Señora, por favor, cálmese. Nadie ha dicho que él haya sido quien la golpeó. Él simplemente firmó los papeles en nombre de la familia y pagó los gastos médicos.

Magdalena se quedó paralizada:

—¿Qué quiere decir? ¿No fue él quien le pegó?

El médico explicó:

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