Todo se debía a la experiencia acumulada, como entrenar a una IA.
Al fin y al cabo, en el Grupo Prestige había tenido la oportunidad de trabajar en innumerables proyectos, lo que le había permitido acumular una vasta experiencia.
Así que su tiempo en el Grupo Prestige no había sido en vano.
Justo al salir de casa de Damián, recibió una llamada de Oliver.
No pensaba contestar.
Pero Oliver, como si lo hubiera previsto, colgó antes de que la llamada se cortara y le envió un mensaje.
[¿No querías los recursos y canales del Consorcio El Faro?]
Daisy le devolvió la llamada al instante.
Oliver contestó rápidamente. Su voz tenía un matiz de extraña satisfacción.
—¿Ahora sí quieres hablar conmigo?
—¿Dónde estás? —preguntó Daisy, sin andarse con rodeos.
—En la Terraza Montecarlo.
En cuanto obtuvo la dirección, Daisy colgó sin decir una palabra más.
Media hora después, llegó a la Terraza Montecarlo.
La cena la había organizado Oliver, y todos los presentes eran socios del Consorcio El Faro.
Cuando Daisy entró, la conversación estaba en su apogeo.
Oliver, de espaldas a la puerta, no la vio de inmediato.
Fue uno de los hombres sentados frente a él quien la vio primero. Sus ojos se iluminaron y dijo en tono de broma:
—Presidente Aguilar, ha llegado su novia.
Otro de los presentes también la observaba.
—Siempre he oído que la novia del presidente Aguilar es guapa y elegante. ¡Hoy, al verla, compruebo que los rumores se quedan cortos!
Daisy no había tenido contacto previo con los socios del Grupo Prestige, así que era normal que no se conocieran.
Era comprensible que la confundieran.
Justo cuando iba a aclarar la situación, Oliver intervino.
—Permítanme presentarles. Esta es la presidenta Ayala, de Cosmovisión Financiera Guaraní, y actual directora ejecutiva de InnovaMex.
En ese momento, dos hombres aparecieron detrás de un biombo de bambú.
La ubicación de Daisy era bastante discreta, y no la vieron.
—Acabo de ver a Oliver —dijo uno de ellos—. Cancelemos el trato de hoy, ya contactaremos más adelante.
El otro se tensó visiblemente.
—¿Crees que ha descubierto algo?
—No lo creo, seguramente solo ha venido por negocios. Y no te pongas tan nervioso —añadió, para tranquilizarlo—. ¿Qué importa si nos descubre? Mi prima es la prometida del presidente Aguilar, y él la adora. Aunque todo salga a la luz, no dirá nada.
Así que, ¿ese era el primo de Vanesa?
Daisy asomó la cabeza con curiosidad para ver cómo era.
De repente, alguien le agarró la mano con fuerza.
Se llevó un susto de muerte, pero su grito fue ahogado por la otra mano del desconocido.
Junto con él, le llegó un aroma a madera, familiar y extraño a la vez, frío y penetrante.
***

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