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Señor Rodríguez, la señora declara que ya no dará marcha atrás romance Capítulo 97

—No es eso lo que quise decir —Valeria frunció los labios, suspiró y se puso de pie—. Te agradezco mucho tu intención, pero ya he tomado una decisión.

Rafael también se levantó y, mirándola fijamente, insistió:

—¿En serio ya lo decidiste?

—Sí —respondió Valeria con firmeza—. De hecho, estaba pensando en cómo iba a ocultártelo después de la cirugía, pero ya que lo sabes, solo ayúdame a mantenerlo en secreto.

Al ver que su decisión era firme, Rafael dejó de insistir sobre ese tema.

—No te preocupes, por supuesto que guardaré el secreto —hizo una pausa repentina y luego le preguntó—: ¿A qué hora es tu cirugía mañana?

—A las nueve.

—Entonces, mañana te llevo al hospital.

—No es necesario —dijo decidida Valeria, ya que no quería molestar a Rafael—. Lina está en el hospital, ella ya lo tiene todo arreglado.

—El profesor y su esposa me pidieron con insistencia antes de irse que te cuidara bien —dijo Rafael—. Si quieres que guarde tu secreto, lo menos que puedo hacer es acompañarte. ¡Tengo que asegurarme de que la cirugía salga bien para poder estar tranquilo!

Valeria estaba a punto de replicar, pero él se le adelantó:

—Ya está decidido. ¡Si no aceptas, llamo al profesor ahora mismo!

Valeria se sintió impotente. No quería preocupar a sus mayores, así que no se negó más.

...

Al día siguiente, a las ocho y diez de la mañana.

El Land Rover se desplazaba por la carretera hacia el hospital.

Dentro del coche reinaba el silencio y el ambiente era un poco tenso. Rafael miró de reojo a Valeria en varias ocasiones. Ella, sentada en el asiento del copiloto, observaba en completo silencio el paisaje a través de la ventanilla.

En un cruce, el semáforo se puso en rojo y el Land Rover se detuvo con suavidad. Justo en ese momento, la pantalla gigante del edificio de enfrente mostraba un anuncio de Mariana.

Rafael, al ver la apariencia inofensiva de Mariana, no pudo contener su curiosidad y preguntó:

—¿Santiago se divorció de ti por ella?

Valeria salió de su asombro, echó un vistazo a la pantalla gigante y apartó la mirada con asco, respondiendo con desagrado:

Las pestañas de Valeria temblaron al instante y respondió en voz baja:

—De acuerdo.

...

Ya en el hospital, Rafael estacionó el coche en el estacionamiento subterráneo. Luego, subieron en el ascensor hasta el tercer piso, donde se encontraba el departamento de ginecología y obstetricia.

Las puertas del ascensor se abrieron y ambos salieron, caminando lado a lado en dirección al consultorio de Lina.

Al pasar frente a un consultorio, Andrés, que estaba adentro, se dio la vuelta en ese preciso instante. Su expresión de impaciencia se congeló al ver a Valeria y, de inmediato, dejó plantada a su novia llorando para salir corriendo tras ellos.

Valeria abrió la puerta del consultorio de Lina y entró, seguida por Rafael.

Al presenciar la escena, ¡Andrés quedó asombrado!

¿Valeria y Rafael en ginecología? ¿Qué demonios estaba pasando? ¿Ya vivían juntos? ¡¿Acaso Valeria estaba embarazada de Rafael?!

Andrés sacó su celular apresurado, abrió la agenda de contactos y buscó el número de Santiago...

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