Para un juez, con dos hijos y un divorcio, cuando ambos exesposos tienen recursos económicos parecidos y ninguno se ha vuelto a casar, lo más equitativo sería que cada uno se quede con un hijo.
Además, la posibilidad de que un niño varón sea dado al padre es más alta. Los Rodríguez necesitan más un varón para heredar el negocio familiar. Por supuesto, todo esto era una estimación general que Julio hacía basándose en los datos de los casos que había manejado durante años.
Las leyes pueden ser estrictas, pero los jueces son humanos. Dentro del marco legal, lo que evalúan es la naturaleza humana y la realidad. Valeria lo entendió. Las palabras de Julio se resumían en una frase: su capacidad económica actual no era suficiente para competir con Santiago, ¡la posibilidad de que le dieran la custodia de ambos niños era muy baja!
Pero, aun así, Valeria tenía que dar esa batalla legal. Había recuperado a su hijo con mucha dificultad, le debía cuatro años de amor y necesitaba hacer todo lo posible para compensarlo.
***
Durante toda una semana, María y Felipe se quedaron en Villa Soneto. Durante esa semana, la villa se llenó de risas y alegría. Aunque Noah era un niño, debido a sus problemas congénitos y a que su personalidad no era tan independiente y alegre como la de Paz, en ese nuevo ambiente, a menudo necesitaba que su hermana lo guiara para adaptarse poco a poco.
Los dos pequeños se habían acostumbrado muy bien a esa dinámica de hermana mayor y hermano menor, así que los adultos decidieron no involucrarse. Pero Paz se había dado cuenta de todo. La pequeña era muy astuta. Cuando los adultos hablaban, ella fingía estar jugando, pero, en realidad, prestaba mucha atención a cada palabra que decían.
Se quedaba callada escuchando y guardaba todo lo que oía en su memoria. El lunes por la mañana, mientras Valeria la llevaba al jardín de infantes, Paz le preguntó, con cuidado:
—Mamá, ¿Noah es mayor que yo por unos minutos?
Ella se sorprendió y volteó a mirar a su hija y Paz le guiñó un ojo.
—¡Escuché a escondidas cuando hablabas con la abuela!
Valeria suspiró con resignación. Tener una hija tan inteligente y con tantas ideas también era bastante complicado.

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