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Señor Rodríguez, la señora declara que ya no dará marcha atrás romance Capítulo 185

Amanda puso a dormir a Nicolás antes de bajar al piso de abajo.

Santiago ya se había ido. En la sala, Mariana estaba sentada sola en el sofá y se podían escuchar vagamente sus sollozos. Su mamá arrugó la frente y se acercó.

—Mariana, ¿qué pasa? —Se sentó junto a ella—. ¿Por qué lloras? ¿Dónde está Santiago? ¿Se pelearon?

Ella negó con la cabeza.

—Si no se pelearon, ¿por qué lloras? —Tomó algunos pañuelos y le limpió las lágrimas—. ¿No estaban eligiendo el diseño de las invitaciones juntos? Es algo feliz, ¿cómo es que terminaste así?

—Mamá... —Ella la abrazó de repente—. Siento que ya no me ama como antes.

Amanda se quedó atónita.

—¿Cómo puede ser? Están a punto de casarse, no pienses cosas raras.

—No estoy pensando cosas raras. Siempre está muy ocupado y cuando por fin viene a acompañarme, siempre parece distraído.

Ella se limpió la nariz, su voz llorosa sonaba tanto lastimera, como desamparada. Pero donde Amanda no podía ver, los ojos de Mariana ocultaban cálculo y malicia.

—Mamá, perdí la memoria, no recuerdo muchas cosas, pero antes escuché a Nicolás decir que esa señorita Núñez estuvo casada con Santiago por cinco años. Aunque él siempre dice que solo me ama a mí, cuando lo veo tan distraído, me da miedo... ¿Crees que se habrá enamorado de esa señorita?

Su mamá sintió una oleada de nervios en su corazón. Al parecer, lo que más temía había sucedido.

Madre e hija se abrazaban, pareciendo una escena tierna, pero cada una tenía sus propios cálculos en mente.

***

Ya muy entrada la noche, después de que Mariana se durmiera, Amanda salió de su habitación y regresó a la suya. La anciana de Los Almendros le había hecho varias llamadas. Su instinto le decía que algo había salido mal. Se apuró a devolverle la llamada. ¡La anciana le contó que Valeria se había mudado!

Al enterarse de esta noticia, se llenó de rabia. Para que esa anciana se mudara frente al apartamento de Valeria, había usado sus ahorros para comprar ese departamento ¡y, además, le había dado veinte mil dólares a la anciana! ¡Y resulta que Valeria se había mudado!

¡Amanda se enojó más y más! Al parecer, solo quedaba recurrir a esa persona otra vez. Ella abrió su lista de contactos y marcó el número que tenía guardado.

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