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Señor Rodríguez, la señora declara que ya no dará marcha atrás romance Capítulo 173

Nicolás corrió hasta donde estaba Valeria, abrió los brazos para abrazarla, pero Valeria se hizo a un lado y lo evitó.

Lina se acercó a tiempo y apartó a Nicolás a un lado.

—Quédate quieto, ¡Valeria está hablando por teléfono!

El niño hizo un puchero y miró a Valeria con cierto descontento. Ella no le hizo caso y le preguntó a Rafael:

—¿Cuáles son los resultados?

—No detectamos ningún problema, solo es una piedra de cristal común.

—Bien, entendido.

Este resultado no le causó mayor impresión.

—¿Cómo van las cosas por ahí? —preguntó él.

Ella solo dijo:

—Puedo manejar la situación.

—¿Todavía quieres la pulsera?

Valeria volteó a ver a Nicolás y con voz fría respondió:

—Tú encárgate de eso.

—¡Perfecto! —La voz se escuchó llena de alegre.

Valeria no siguió hablando con él y colgó. Nicolás vio que había terminado de hablar por teléfono e inmediatamente se soltó de la mano de Lina para acercarse a Valeria.

—¡Mamá, te ves hermosa con el vestido de novia! Cuando vi este vestido, dije que mamá se vería preciosa con él.

Pero ella lo miró con indiferencia.

Subió los escalones. Un paso, dos pasos... Hasta el octavo escalón, donde se detuvo. Mirando al hombre que estaba a unos metros de distancia, dijo, con ojos serenos:

—Santiago, cuando regresemos de aquí, ese cuadro estará llegando a Residencial Las Palmas.

Su voz era fría, sin el menor rastro de emoción. La cara de Santiago mostraba emociones confusas. En sus ojos negros se reflejaba la imagen de ella. Estaba parada ahí, con el cielo azul y el mar turquesa detrás de ella. El sol brillaba sobre su cuerpo, sobre su piel blanca, haciendo que los diamantes del vestido de novia brillaran con luz tenue.

Ella también era hermosa, hermosa como una obra de arte. Santiago al ver esa escena, no pudo evitar recordar una frase: la persona del cuadro, la intención del cuadro, la persona y la intención ya no coinciden.

—Empecemos. —Valeria echó un vistazo al personal y al equipo de fotografía junto a Santiago—. Hoy regreso a mi país; sean más eficientes.

Al escuchar esto, el personal y el equipo de fotografía se miraron. Nicolás corrió al lado de Valeria, tomó su mano con emoción y dijo:

—¡Quiero tomarme la foto del columpio con mamá en la playa!

Santiago dirigió la mirada a la cara llena de expectativa de Nicolás. Sus labios se curvaron ligeramente.

—Está bien.

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