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Señor Rodríguez, la señora declara que ya no dará marcha atrás romance Capítulo 142

—Ven al despacho de abogados, conversemos cara a cara.

Valeria se enojó.

—Santiago, no me digas que aún sigues pensando en esas tres condiciones.

Él no respondió. Básicamente, lo estaba confirmando.

Valeria se rio con amargura.

—¿No temes que, si me presionas demasiado, termine arrastrándolos a todos conmigo?

—¿Cómo planeas arrastrarnos? —La voz de Santiago era siniestra—. ¿Como la vez pasada cuando filtraste información con cuentas falsas? Valeria, ya lo probaste, ¿pero te dio resultado?

Valeria cerró los labios, apretando el celular con más fuerza.

—¿Ahora tu plan es ir a armar un escándalo en la ceremonia?

Valeria quedó sorprendida.

—Ahh… sabes es una buena estrategia. —Santiago se burló—. Pero ¿crees que estaré desprevenido? Si me atrevo a hacer público el compromiso sin haber firmado el divorcio contigo, es porque tengo todo perfectamente calculado. Valeria, en San Aurelio no tienes forma de vencerme.

—¡Santiago! —Valeria ya no pudo contenerse por más tiempo—. ¡Eres el hombre más despreciable y cínico que he conocido! ¡¿Qué necesitas para dejarme tranquila?!

—Te voy a dejar tranquila —Santiago habló con voz enigmática y profunda—. Solo pido tres condiciones, si las cumples, te juro que no te voy a fastidiar nunca más.

—¡Oyéndote hablar de esa forma, cualquiera que no conociera la situación creería que te traicioné de alguna manera!

Valeria se puso la mano en el vientre, luchando con todas sus fuerza por mantener la calma.

No podía alterarse, sería una completa locura que algo le pasara a sus bebés por culpa de semejante individuo.

Rafael mantenía la vista fija en Valeria, al verla tan irritada, él también se inquietó.

—¿Qué te dijo?

Santiago desde el otro lado de la línea oyó la voz de Rafael y sonrió con sarcasmo.

—Valeria, ¿tanta urgencia por divorciarte es porque Rafael ya no puede aguantar más?

—No tienes ningún derecho a inmiscuirte en mi vida.

Al oír esto, Santiago se puso más agresivo.

—¿Acaso está mal de la cabeza?

—Su boda es a finales de marzo, estoy esperando mellizos, para finales de marzo ya podría notárseme el embarazo. —Valeria hizo una mueca, aunque le molestaba, no tuvo otra alternativa más que resignarse—. Iré a buscarlo.

Valeria dejó el vaso sobre la mesa de centro y tomó una decisión con determinación.

—Seguir postergando esto no tiene sentido.

—Te acompaño —dijo Rafael—. No me da tranquilidad que vayas sola.

Valeria lo observó, reflexionó por unos segundos y aceptó.

—Es buena idea, ahora que él y Mariana hicieron público su compromiso, los medios seguro estarán muy pendientes. Si vienes conmigo y los periodistas nos ven, por lo menos no van a especular tanto.

—¡Exacto!

***

Veinte minutos más tarde, Valeria y Rafael llegaron al despacho de abogados.

Ambos bajaron del vehículo y entraron al bufete caminando lado a lado.

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