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Señor Rodríguez, la señora declara que ya no dará marcha atrás romance Capítulo 130

Poder arreglarlo tan perfectamente, parecía que como dijo Lina, Santiago realmente se había gastado una fortuna esta vez. Valeria dejó de pensar en eso y manejó hacia el estudio. Cuando llegó al estudio, Goldie ya estaba esperándola desde temprano en la puerta principal.

—¡Guau guau!

Valeria se acercó, se puso en cuclillas y le acarició la cabecita.

—¡Valeria!

Luciana se paró de su lugar de trabajo.

—Recién trajeron un ramo de rosas, las dejé en tu escritorio.

¿Rosas? Valeria se levantó y miró a Luciana.

—¿Dijeron de parte de quién eran?

—No —dijo Luciana—: ¡Pero creo que traen una tarjeta!

—Entiendo.

Valeria empujó la puerta de la oficina. En el escritorio había un gran ramo de rosas azul hielo. Ella se acercó, agarró la tarjeta y la abrió:

"La primera vez que te vi, tenías estrellas en los ojos, desde entonces sembraste un mar de estrellas en mi corazón". En una esquina de la tarjeta aparecía "C.F". Valeria arrugó un poco la frente, tiró la tarjeta a la basura, cargó el ramo de flores y salió de la oficina.

—Luciana, toma estas flores y llévaselas a la cafetería de abajo.

Luciana se veía un poco apenada.

—¿Vas a regalar unas rosas tan bonitas?

—¿Te gustan? —Valeria le pasó las flores—. Entonces, quédatelas.

Luciana movió la cabeza.

—Se nota que son de alguien que te está cortejando, ¡no me las puedo quedar!

—A mí no me interesan las flores, dáselas a la cafetería, necesitan flores para sus jarrones.

—¡Perfecto!

Luciana cargó las rosas y salió, justo se topó de frente con Rafael que acababa de llegar.

—¡Rafael, buenos días!

Él le echó un vistazo a las rosas que llevaba Luciana.

—¿A Luciana le mandaron flores?

—No fueron para mí, fueron para Valeria.

Al escuchar eso, Rafael la miró:

—¿Qué pasa?

—Las mandó Carlos.

—¿Te mandó flores? —Rafael entrecerró los ojos—. ¿Qué se trae?

Nicolás resopló.

—Ella no es como tú mami, que eres una gran estrella, solo arregla cosas viejas, de verdad no entiendo qué tiene de bueno ese trabajo, ¡para nada me gusta lo que hace!

Mariana curvó un poquito los labios.

—Tu mami Valeria tal vez no esté ocupada precisamente con el trabajo.

Nicolás se quedó pasmado, después levantó la cabeza.

—Si no está ocupada con el trabajo ¿entonces por qué no me contesta? ¿Todavía está enojada? ¡Ya lleva muchísimo tiempo así!

—¿No te dije la otra vez? —Mariana sonrió—. Tu mami Valeria a lo mejor va a tener su propio bebé.

Nicolás abrió los ojos como platos.

—¿De verdad está esperando un bebé? ¡No puede ser!

La sonrisa de Mariana se apagó un poco.

—Nicolás, ¿por qué piensas que no puede ser?

—¡Mami Valeria me dijo que para siempre solo me iba a amar a mí! —A Nicolás se le pusieron los ojos rojitos de lo nervioso que estaba—. ¡Ya me estoy esforzando un montón para ser un niño bueno, cómo va a poder tener su propio bebé!

Mientras hablaba Nicolás quería bajarse de la cama.

—No creo que mami Valeria vaya a tener su propio bebé, ¡voy a preguntarle a papá!

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