ARES BECKETT
Hacia unos dias que Rubi habia sido dada de alta del hospital, y yo me negaba rotundamente a pisar la sede de Beckett Industries. Que mi vicepresidente batallara con las acciones, las reuniones de la junta y los directores. Converti nuestra suite principal en mi oficina remota. Arme un escritorio al lado de la cama, con mi laptop y telefono, solo para no tener que quitarle los ojos de encima a mi esposa ni por un segundo.
Sabia que estaba actuando como un verdadero perro guardian, pero no me importaba ni un poco.
Cuando Mary entro a la habitacion equilibrando una bandeja llena de panqueques, fruta y jugo natural, me levante de inmediato de mi silla.
— Dejamelo a mi, Mary — susurre, tomando la bandeja de sus manos.
Me sente en el borde de la cama. Rubi estaba apoyada en las suaves almohadas, viendo alguna serie en la television.
— Ares, tengo dos manos perfectamente sanas. Puedo sostener el tenedor — rezongo, haciendo un puchero cuando corte un pedazo de panqueque con miel y se lo lleve a la boca.
— El medico indico reposo absoluto. Masticar ya es suficiente ejercicio para ti hoy. Abre la boca, esposa.
Puso sus ojos castanos en blanco, pero obedecio, aceptando la comida. Alimentarla asi, consintiendola y cuidando cada pequeno detalle, me traia una paz interior que jamas seria capaz de explicarle a otra persona.
Al final de la tarde, Rubi decidio que estaba cansada de estar acostada.
— Necesito un bano — anuncio, haciendo a un lado las gruesas cobijas.
— Excelente idea. Pero Mary esta ocupada, asi que hoy yo te bano.
Rubi abrio mucho los ojos, y sus mejillas adquirieron un adorable tono rojo.
— ¿Que? ¡No! Puedo banarme sola, Ares. ¡No estoy invalida!

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