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Seduciendo a mi Esposo romance Capítulo 85

Alexander iba en el ascensor haciendo una reservación especial para esa noche. Sería la primera cita que tendría con Valentina y, después de la confesión de ella el día anterior, quería corresponderle de la misma manera.

Cuando las puertas del ascensor se abrieron, levantó la mirada y se encontró con Daniel, quien estaba acompañado de Nikolái.

—¿Qué haces aquí? —preguntó Alexander, guardando el celular en el bolsillo de su saco.

—Alexander, tenemos que hablar. Es importante —insistió Nikolái mientras se acercaba.

Daniel rodó los ojos. Conocía perfectamente a Alexander y sabía que no estaría dispuesto a escuchar a Nikolái.

—¿Por qué le permites la entrada? —preguntó Alexander, dirigiéndose a Daniel.

—¿Yo? —preguntó Daniel, señalándose a sí mismo con sorpresa.

—No me iré de aquí hasta que hablemos —dijo Nikolái, colocándose frente a él.

Alexander lo ignoró y simplemente pasó a su lado, sin darle importancia a lo que quisiera decirle.

—Es sobre tu esposa, Valentina Luna —dijo Nikolái mientras se daba la vuelta.

Alexander se detuvo en seco. La simple mención de Valentina fue suficiente para que le prestara atención. Se giró y finalmente le dio la cara.

Nikolái sonrió al ver que Alexander había accedido a escucharlo.

Los tres entraron a la oficina. Alexander tomó el teléfono que llevaba en el bolsillo del saco antes de quitárselo y dejarlo sobre el perchero.

—¿Qué pasa con mi esposa? —preguntó Alexander mientras se acercaba al escritorio.

—No es algo que tenga que ver directamente con ella… todavía —respondió Nikolái—. Quiero preguntarte algo. ¿Valentina es nieta de Dinora Luna?

—¿Qué tiene que ver eso? —preguntó Daniel, tomando interés en la conversación.

—Hay una propiedad que perteneció a la difunta Dinora Luna. Es muy importante y nos hemos enterado de que muy pronto pasará a manos de su única nieta, Valentina Luna —explicó Nikolái sin apartar la mirada de Alexander.

—¿Nos hemos enterado? —siseó Alexander mientras apretaba los puños con rabia.

—La propiedad está en la mira de la Bratva Dragov —respondió Nikolái.

—¿La Bratva Dragov? —preguntó Daniel, sorprendido—. ¿Por qué m****a esa organización quiere una simple propiedad?

Daniel trató de ocultar su asombro. Con lo poco que había investigado sobre la propiedad que pronto pasaría a manos de Valentina, sabía que no era tan simple como parecía. Sin embargo, hasta ese momento no había logrado descubrir qué era lo que realmente la hacía tan importante.

—Nikolái, ¿qué carajo es esa propiedad? ¿Cómo m****a saben quién es Valentina? ¿Acaso tú les dijiste? —exigió Alexander mientras descargaba el puño contra el escritorio.

—Después de todo lo que hemos pasado, ¿realmente crees que sería capaz de hacer algo así? —respondió Nikolái, apretando los puños—. Hace poco nos enteramos de que esa propiedad tendría una nueva dueña y que se trataba de una mujer considerada “débil”. Cuando vi el nombre y la fotografía, reconocí a Valentina de inmediato, así que vine directamente a advertirte.

—¿Qué es lo que tiene esa propiedad? —preguntó Daniel.

Antes de que Nikolái pudiera responder, su teléfono sonó. Lo sacó de inmediato y contestó la llamada. Sus ojos se abrieron de par en par mientras miraba a Alexander.

—¡No dejen que se acerquen a ella! —ordenó antes de colgar—. Debemos irnos. Han localizado a tu esposa.

Alexander frunció el ceño y su mandíbula se tensó. Solo pensar que Valentina podía estar en peligro hizo que su expresión cambiara por completo.

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