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Seduciendo a mi Esposo romance Capítulo 41

—Soy yo, peque... —Susurró Anthony, sin dejar de taparle la boca.

Valentina abrió los ojos por el susto. En cuanto él la soltó, retrocedió de inmediato y le lanzó una mirada llena de rabia.

—¿Qué carajos te pasa, idiota? —Escupió molesta.

Anthony frunció el ceño y apretó la mandíbula. Nunca antes la había escuchado hablarle de esa manera. Por un instante sintió el impulso de levantarle la mano, pero respiró hondo y logró contenerse.

—Dijiste que hablaríamos... —Murmuró mientras daba un paso hacia ella.

Valentina retrocedió por instinto, pero el espacio era reducido y terminó chocando contra la pared.

—Peque, lo siento tanto... Quería comprar el collar para ti. —Susurró mientras acariciaba su mejilla.

Después bajó la mirada hasta el Corazón Diamante que descansaba sobre su cuello.

—Anthony, ya basta. Fui muy clara en el mensaje. —Dijo Valentina, reuniendo el valor para sostenerle la mirada. — Terminamos.

—No, peque... —Negó con la cabeza. — Sé que ese miserable de Alexander te obligó a decir eso. No le tengas miedo. En seis meses podrás divorciarte de él y todo volverá a ser como antes.

Valentina frunció el ceño. Miró por encima del hombro de Anthony. El pasillo seguía vacío, pero si alguien aparecía en ese momento, la escena podía prestarse a demasiadas malas interpretaciones.

—Déjame ir. Alexander me está esperando. —Soltó ella.

Anthony frunció el ceño. Aquella no era la Valentina de siempre y eso empezaba a sacarlo de quicio.

Aprovechando que él dudó por un instante, Valentina dio un paso para apartarse.

—Espera... —Anthony la sujetó del brazo, obligándola a girarse.

En ese momento, Alexander apareció al final del pasillo. Valentina no pudo verlo; estaba de espaldas. Anthony, en cambio, sí.

Una sonrisa casi imperceptible cruzó su rostro.

—Tranquila, peque... Solo tienes que soportar un poco más a ese imbécil...

Valentina frunció el ceño, sin entender a qué se refería. Antes de que pudiera responder, Anthony la sujetó del rostro y la besó por la fuerza.

—Alexander...

La voz de Miranda rompió el silencio.

Valentina empujó a Anthony y se giró de inmediato.

Alexander los observó durante unos segundos. Su rostro permanecía serio y su mirada era completamente fría.

—Te espero en el auto. —Dijo antes de darse la vuelta y marcharse.

—Mierda —Murmuró Valentina.

—Amiga, tranquila...

Miranda se acercó fingiendo preocupación.

—Peque, solo aguanta un poco más... —Murmuró Anthony a sus espaldas.

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