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Secreto de mi esposo ciego romance Capítulo 766

Camila se quedó atónita. Las palabras de Walter fueron como una bofetada; su respuesta no era la que ella esperaba de un padre cariñoso.

"Tío Walter," dijo, con la voz baja y amenazante, "¿acaso no te importa tu propio hijo?"

Walter tomó un sorbo de vino con total tranquilidad, sin perder la sonrisa. "¿Preocupación? ¿Por qué habría de preocuparme? ¿No dijeron todos que tarde o temprano despertaría?"

La rabia de Camila hervía bajo la superficie. "Bueno, sí, eso dijimos..."

"Entonces, ¿no está todo resuelto?" intervino Patricia rápidamente. "No está en peligro inmediato, no se está muriendo, eventualmente despertará. No es para tanto."

Camila los miró, incapaz de articular palabra.

Walter continuó, su sonrisa intacta. "Aunque Zac no esté muriendo, entiendo que el señor Lombardini es un hombre de principios. Ya que han venido a disculparse, no guardaré rencor."

Alzó su copa. "Sin embargo, tengo una propuesta de negocios para el señor Lombardini."

"Nuestras exigencias son simples: treinta millones en compensación y consideraremos el asunto zanjado. Nadie en la Mansión Méndez volverá a mencionar la herida de Zac al salvar a su esposa ni ninguna deuda que tengan con nosotros. Incluso haré una declaración pública diciendo que la herida de Zac fue culpa suya y que los Lombardini no tienen nada que ver."

Walter se recostó en su silla, con una sonrisa burlona en los labios. "Así que, Dámaso, treinta millones me parece un precio justo, pero siempre estoy dispuesto a negociar."

A Camila se le cayó la mandíbula. Zacarías luchaba por su vida en coma, y sin embargo, su propio padre estaba allí negociando como si fuera un simple trato comercial. La desfachatez era asombrosa.

Miró a su alrededor con desprecio. "¿Quién querría quedarse en un lugar así?"

De repente, todo cobró sentido. La aversión de Zacarías a la Mansión Méndez, su preferencia por la casa de la madre de Camila desde niño, su entusiasmo por seguirla a Lestraucia: todo tenía lógica. Este no era su lugar.

Antes de venir, Camila había pensado en pedirle ayuda a Dámaso si no le importaba. Después de todo, Zacarías prácticamente dirigía el Grupo Méndez ahora, y su lesión sin duda afectaría el negocio.

Pero Walter y Chad destrozaron sus buenas intenciones, apagando cualquier posibilidad de ayuda. De todos modos, no la merecían. Su preocupación no era por Zacarías, sino por el provecho que pudieran sacar de su desgracia.

Respirando hondo, Camila se volvió hacia Walter. "Me asombra que seas tan indiferente ante la condición de tu hijo y, sin embargo, tan ansioso por aprovecharte de ella para tu propio beneficio."

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