Entrar Via

Secreto de mi esposo ciego romance Capítulo 762

Una cálida sensación envolvía a Camila mientras pensaba si debía llevar a los niños con ella o no. Sin embargo, al final decidió que no era lo mejor. Zacarías había resultado herido por su culpa, y su visita a la Mansión Méndez probablemente no sería bien recibida. Estaba preparada para ello, consciente de que era responsable de lo sucedido.

Pero Simeón y Serafina eran inocentes, y no quería que los juicios ni el posible maltrato de los Méndez afectaran sus emociones.

Para su sorpresa, Simeón demostró una madurez admirable al sugerir que fueran a visitar a su abuelo Claudio en su lugar.

Respirando hondo, se acercó a los niños y los abrazó. —Recuerden, escuchen a su abuelo y bisabuelo mientras estén allí. Compórtense bien, no causen problemas y sean amables con la tía Manuela, ¿de acuerdo?

Serafina se secó una lágrima. —¡Sí, mami! Tienes que asegurarte de que el tío Zac se recupere. Sim dijo que el tío Zac se casará pronto. Y prometió que, si lo hace, quiere que Sim y yo seamos los niños de las flores. ¡No lo olvides!

Camila sonrió y pellizcó cariñosamente la mejilla de Serafina. —¡Por supuesto, cariño!

Serafina miró a Simeón, luego se puso de puntillas y susurró un secreto al oído de su madre: —Mami, ¿cuándo te vas a casar con el señor Guapo? ¡Así podré llamarlo papá!

Camila se sonrojó, quedándose sin palabras por un instante.

—Pronto. —Mientras buscaba una respuesta, una voz profunda resonó detrás de ellas.

Al momento siguiente, unos brazos masculinos rodearon a Serafina. —¿Te gustaría ser la niña de las flores, Serafina?

Los ojos de Serafina brillaron de emoción. —¡Sí! Sim y yo acordamos que si el señor Guapo y mamá se casan, seremos los niños de las flores.

Después de calmar a los niños, Dámaso organizó rápidamente un jet privado para llevar a Lyra y al inconsciente Zacarías a Vendaval.

Esta era la segunda vez que Camila visitaba Vendaval. La última vez había sido hace cinco años, tras la muerte de Clarisa. El tiempo había pasado volando, y era difícil creer que ya habían transcurrido cinco años. Sin embargo, la ciudad parecía detenida en el tiempo, inmutable.

Como Camila había avisado previamente al padre de Zacarías, representantes de la Mansión Méndez los esperaban en el aeropuerto.

La madrastra de Zacarías, su hermanastro y una Karen visiblemente molesta estaban entre ellos.

La madre de Zacarías había fallecido años atrás y su padre se había vuelto a casar. Como hijos del primer matrimonio, él y Karen no eran los favoritos en casa, lo que explicaba el fuerte lazo que los unía a Clarisa.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Secreto de mi esposo ciego