Cecilia arrasó y dejó a todos con la boca abierta.
Esa técnica era imposible de superar.
—No vengo a correr. Solo a ver. Ya vete, no quiero que te vean —dijo Cecilia.
Luego se fue a caminar un rato.
La luna estaba redonda, y el cielo lleno de estrellas.
—¡Cici! —Saúl sí la encontró.
—¿Qué haces aquí?
—No te vi y salí a buscarte. ¿Traes algo?
—No. Solo quería aire. En la carpa está bien encerrado.
Saúl miró hacia adelante.
—Vamos para allá. No hay gente y está más tranquilo. De paso vemos la luna.
Caminaron un poco. Había matorrales.
Encontraron una roca grande. Saúl se quitó la chamarra y la extendió encima.
—Siéntate tantito.
El aire de la montaña era limpio, y en la noche traía un fresquito ligero.
De pronto, cerca de ellos se oyó un ruido entre las ramas: venía alguien.
—Shh —Saúl abrazó a Cecilia y se agacharon.
Se quedaron callados. Dos hombres llegaron a un lado.
—Hoy nuestro equipo gana, sí o sí. Tú apuéstale a nuestro líder, Marcos. Te aseguro que se arma.
—¿Y tú cómo estás tan seguro?
—Traigo información. En la final entramos tres. Yo y el otro vamos a abrirle camino a Marcos. Si alguien intenta rebasarlo, nosotros lo frenamos. Dime si así no gana.
—¿Pero eso no es trampa?
—No si lo haces con cabeza. Tú hazme caso: apuéstale a Marcos y te forras.
Mientras hablaban, se desabrocharon el pantalón.
Aunque antes se llevaban mal, ahora ya eran amigos.
A Benjamín también le preocupaba.
—Cici y yo escuchamos a los de Marcos diciendo que van a hacer trampa. Capaz que el que termina en el barranco eres tú. Piénsalo bien —insistió Saúl.
Todos se quedaron en silencio.
La cosa pintaba muy mal.
¿Entonces qué hacían?
En medio del silencio, Cecilia dijo:
—Voy yo.
Todos se quedaron con la boca abierta.
—¿Estás hablando en serio? —Benjamín no lo podía creer.
***

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia