Si no la dejaba satisfecha, ¡cómo iba a lograr convertirse en el yerno mantenido!
—Leticia, cuéntame, ¿por qué exactamente te peleaste con el presidente? ¿Fue porque le choqué el coche y por eso se enojó tanto?
Leticia, por supuesto, no podía decirle la verdad, así que se limitó a asentir.
Al escuchar esto, Aarón se sorprendió mucho.
—¡Con tantos coches que tienen en el garaje, cómo es posible que el presidente sea tan fijado! Siempre lo vi como alguien comprensivo, ¡pensé que era un hombre de mente abierta!
—En realidad... en realidad no fue del todo por eso. El punto es que ya no puedo regresar a esa casa y tampoco quiero ir a trabajar a la empresa. Aarón, de ahora en adelante, ¿qué voy a hacer?
—Pues muy fácil, a partir de hoy yo te mantengo. Eres mi amorcito y estoy dispuesto a hacer cualquier cosa por ti.
Leticia se dejó envolver por las dulces palabras de Aarón, ¡se sentía inmensamente feliz!
Pensó para sus adentros que, aunque ya no tuviera a la familia Fonseca ni fuera la heredera, ¡todavía tenía a Aarón!
Este hombre tenía sentimientos sinceros hacia ella.
¡Incluso estando en la ruina, Aarón estaba dispuesto a mantenerla!
—¡Aarón, te amo demasiado! —exclamó Leticia, y sin poder contenerse, se abalanzó sobre él para tomar la iniciativa.
Aarón se quedó un poco atónito. No esperaba que Leticia, siendo una chica de buena familia, fuera tan aventada.
—Leticia, espera un momento, primero voy a tomar un poco de agua.
Diciendo esto, Aarón se levantó para servirse agua.
De paso, sacó dos pastillas y se las tragó de un solo golpe.
¡Maldición! Leticia era demasiado intensa, ¡sin pastillas de verdad que no iba a aguantar!
Después de tragárselas, Aarón regresó a la cama.
Los dos estuvieron dándole duro hasta que cayó la noche.
A Aarón ya se le cerraban los ojos del cansancio y tenía unas ojeras enormes.
—Leticia, estoy agotado, necesito descansar un rato.

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