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Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia romance Capítulo 716

Él se estaba muriendo de frío. Ella se le acercó y le pasó un calentador de manos.

—Saúl, toma. No vaya a ser que te enfermes.

—Gracias, Anaís.

—Tú tranquilo. No me voy a ir; me quedo contigo aquí.

Ella era más bajita que él, pero aun así se quedó a su lado.

En aquel sótano oscuro lo tenían encerrado.

Y otra vez era Anaís la que venía a acompañarlo.

—Saúl, no tengas miedo. Aquí estoy yo. Ese perro enorme no te va a morder.

—Pero tengo mucho frío… aquí está helado.

—No te asustes. Yo estoy contigo. Yo te voy a dar calor.

Mientras lo decía, lo abrazó con fuerza.

Al día siguiente los dejaron salir. A él lo tuvieron abrazado toda la noche y no le pasó nada.

Pero ella se desmayó: tenía la fiebre altísima.

En ese momento, él se sintió culpable como nunca y juró que, de grande, se iba a volver fuerte… para poder protegerla bien.

Ya de adulto, con puro esfuerzo, por fin se ganó el reconocimiento de su papá y, siendo tan joven, llegó a ser director general.

Si alguien en la casa se atrevía a meterse con ella, él le ponía un alto.

Si se lastimaba un dedo, él la llevaba al hospital de inmediato.

La trató así de bien. Desde hace mucho la había convertido en su apoyo, en su refugio… y aun así, cuando él quedó discapacitado, ella lo dejó.

Peor: todavía mandó a otros a maltratarlo.

Y ahora venía a decirle que todo había sido actuación; que nunca le gustó.

Que no hubo ni una pizca de sinceridad.

Otro golpe brutal.

Él creyó que esa calidez de la infancia había sido real… y resulta que también era mentira.

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