—Desde el principio se me hizo rarísimo que aceptaran tan fácil. Ya ves: era puro cuento, nomás para hacernos perder el tiempo —se quejó Violeta.
—No creo que fuera por diversión. Grupo Alcántara no se pondría a hacer algo tan infantil. Debe haber una razón. Ya, vámonos. Luego vemos qué hacemos.
Justo cuando iban a irse, llegó Isabel.
Al ver que habían corrido a Thiago, Isabel sonrió, satisfecha.
—Uy, tío, ¿y ahora qué te pasó? —preguntó Isabel.
—Isabel, ¿qué haces aquí? —Thiago la miró, extrañado.
—Vine a hablar con Grupo Alcántara por lo de la cooperación. ¿A poco a ti te sacaron?
—No es asunto tuyo —respondió Thiago, seco.
—¡Ja! Tío, esta cooperación con Grupo Alcántara la voy a cerrar yo sí o sí. Mejor ya no le pelees a la segunda casa. Entrega el control de la empresa y todos felices.
—Director Galindo, ni la pele —le dijo Violeta, tratando de calmarlo.
Thiago no iba a rebajarse a discutir con una joven.
Se dio la vuelta, se subió al carro y se fue.
—Director Galindo, si nosotros no pudimos, la señorita Isabel tampoco va a poder. Ese trato no es tan fácil. No se preocupe —lo consoló Violeta.
Pero Thiago seguía inquieto.
—Isabel se veía demasiado segura. Y que Leire cambiara de actitud así de golpe… siento que ella tuvo algo que ver.
—Si es así, ¿qué hacemos?
—Primero veamos qué pasa de su lado.
Isabel entró a Grupo Alcántara.
Leire ya estaba enterada y salió a recibirla en persona.
—¡Leire!
—Isabel, por fin. Por poco se nos cruza la gente equivocada. Una disculpa —dijo Leire, sonriendo.
—Por suerte todavía alcanzamos.
Cuando Cecilia salió de clases, tomó un taxi a la empresa.
Quería ver cómo había salido lo de la firma de su papá.
Al llegar a la oficina, vio a Thiago con la cara larga.
—¿Papá? ¿Qué pasó?
—Cici… lo de la cooperación con Grupo Alcántara… creo que ya valió.
—¿Por qué? —Cecilia se sorprendió.
Ella ya había dejado todo encaminado.
—Mira: antes nos trataron muy bien. Pero hoy que fui a firmar, no sé qué pasó: de repente se pusieron pesados y nos corrieron. El cambio fue demasiado brusco. No entiendo nada. La gente de Grupo Alcántara… es imposible saber qué traen.
Cecilia entrecerró la mirada.
Eso no tenía sentido.
La firma debía haber salido sin problema… y aun así habían corrido a su papá.

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