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Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia romance Capítulo 136

¡Un montón de gente en internet se fue directo al chisme!

—¿Ya vieron el video de Bruno? Está bien fuerte.

—¡Y hasta sacaron que es su media hermana!

—Ya valió su imagen… ¿cuánto va a tener que pagar?

—¡Yo digo que lo tendieron! Como fans de Bruno, tenemos que apoyarlo más que nunca.

—Sí, alguien lo quiso hundir. ¿Cómo va a hacer eso con su propia media hermana…? Yo no lo creo.

En redes se dividieron en dos bandos: los que lo estaban destrozando, diciendo que “sí se las sabe”; y los fans de hueso colorado, que lo defendían a capa y espada, asegurando que era víctima y que había que protegerlo.

Bruno regresó a la casa y se sintió acabado.

Apenas les había contado a Clara e Iker, cuando la noticia ya estaba por todos lados.

¡Paz! ¡Paz!

Clara le soltó una cachetada a Noa y otra a Bruno.

Temblando de coraje, gritó:

—Ustedes dos… ustedes dos son una vergüenza. ¡Son medio hermanos! ¿Cómo se les ocurre…? ¡Esto es el peor escándalo de la familia Valdés! ¿Con qué cara vamos a salir tu papá y yo?

Noa se desplomó en el suelo y, llorando, suplicó:

—Mamá, nos tendieron una trampa. ¡Fue Cecilia! ¡Ella nos drogó, ella nos obligó! ¡Fue ella!

—Sí, Cecilia —se apresuró Bruno—. Mamá, no pensé que Cecilia fuera tan colmilluda… ¡se atrevió a hacernos esto!

—¡Cecilia, esa desgraciada! —rugió Iker—. Es una maldita plaga. ¡Desde el principio debimos…!

De verdad no debieron dejar que Cecilia regresara con los Galindo.

—¿Y ahora qué hacemos? —dijo Clara, desesperada—. Toda la familia depende de Bruno. Con este escándalo encima… ¿qué va a pasar?

Bruno se obligó a calmarse.

Al final, la policía se hartó: dijeron que era un show armado por el propio Bruno.

Él mismo contrató gente para grabar, ahí estaban los mensajes y las transferencias… y todavía quería echarle la culpa a alguien más. ¿Creía que la policía era su juguete?

Estos famosos, con tal de seguir sonando, ya no tienen límite.

Bruno explotó de coraje.

—¡¿Cómo que no sale Cecilia en las cámaras?! ¡Eso es imposible!

Lo que él no sabía era que, antes de irse, Cecilia ya se había metido al sistema de las cámaras del restaurante.

Borró su imagen. Sin eso, la policía no podía comprobar nada.

En cambio, el equipo de grabación sí tenía chats y depósitos de Bruno, y eso remachó la idea de que todo había sido “planeado” por él.

—¡Cecilia! ¡Maldita! ¡Espérate! ¡No se va a quedar así! ¡Cuando vuelva, te voy a…! —Bruno azotó el puño contra la mesa.

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