Natalia no quería seguir viéndose con Eva.
Pero desde aquel día, Eva no paraba de pegársele a Natalia, quien no tuvo más remedio que hacer como que no le importaba.
Cuando Ricardo se enteró, se sorprendió un poco: "¿La princesita se ha enamorado de mí?"
No se acordaba para nada de Eva, así que ni se había dado cuenta de que ella tenía sentimientos por él.
"¿Te da pena?"
Le contestó Natalia.
Ricardo levantó las manos en señal de rendición: "Para nada."
La abrazó y le dio un beso, disfrutando de su suavidad y su aroma: "Pero tú, haciendo amigas con tu rival, ¿tan tranquila te quedas?"
"Eva ya no se va a ilusionar más contigo."
Eva no era una santa, pero tampoco era mala hasta la médula, si no, no se habría disculpado con ella.
Ricardo no prestó mucha atención al asunto, estaba más enfocado en su sucursal.
Después de la inauguración, se la pasaba consiguiendo proyectos.
Gracias a la reputación de Acumen Capital, consiguió dos grandes proyectos en poco tiempo y estaba seguro de que pronto daría buenos resultados.
La pareja estuvo jugueteando hasta tarde, hasta que les llamó Carmen.
"Naty, ¿podrías contactar a Priscella?"
"¿Qué pasa?"
Natalia tuvo un mal presentimiento: "¿Ha ocurrido algo?"
"Fabricio está empeorando, ahora mismo está en reanimación."
Carmen había dejado su contacto en el hospital y aunque Fabricio solo tenía quemaduras, la falta de cooperación en el tratamiento había causado una infección generalizada, poniendo su vida en juego.
El hospital tuvo que contactar a Carmen.
Carmen llamó a la Sra. Díaz, quien se negó a responder.
Claramente habían decidido no ocuparse más de Fabricio.
Como Carmen no tenía el contacto de Priscella, decidió llamar a Natalia.
Natalia no esperaba que las cosas llegaran a tal extremo y contactó a Priscella.
Después de escuchar la noticia, Priscella colgó y se dio la vuelta para seguir durmiendo plácidamente.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Pero… ¿¡Eres un Millonario!?