Era un momento de caos, cuando de repente un olor férreo a sangre invadió el aire, y Natalia sintió un peso repentino en sus brazos.
Instintivamente, abrazó a Ricardo y al darse cuenta entró en pánico y gritó:
"¡Llamen a un doctor!"
Brisa abrió los ojos como platos, evidentemente no esperaba que Ricardo saltara para proteger a Natalia de este ataque mortal.
"¡Clang!"
El objeto que sostenía se le cayó de las manos, haciéndose añicos en el suelo.
"¡Agárrenla!"
Nacho, acompañado de sus guardaespaldas, llegó corriendo y entre varios lograron someter a Brisa.
Brisa seguía forcejeando, murmurando entre dientes que iba a matar a Natalia.
El alboroto no pasó desapercibido, y Graciela junto con todos los invitados se dieron cuenta de lo que estaba pasando.
Al ver la herida sangrante en la cintura de Ricardo, sus rostros palidecieron y, superados por la emoción, Graciela se desmayó.
Ante la gravedad de la situación, Manuel tomó el mando y evacuó a los invitados, mientras que Joel, al ver la hemorragia de su hermano y el shock de Natalia, también entró en pánico y perdió el rumbo.
Rápidamente consiguieron a alguien para hacerle una cura provisional a Ricardo, pero nadie podía tranquilizarse.
El médico llegó lo más rápido que pudo.
Ricardo y la abuela fueron llevados en la ambulancia, y Natalia, con lágrimas en los ojos, temblaba mientras los seguía.
Al pasar junto a Brisa, escuchó su voz ronca: "¡Natalia, tarde o temprano morirás a mis manos!"
"Brisa, más te vale rezar para que a Ric no le pase nada, o te aseguro que no encontrarás paz ni en la vida ni en la muerte", le respondió ella con furia.
Brisa soltó una carcajada histérica, estaba paranoica y miraba fijamente en una dirección: "¡Natalia, crees que eres tan astuta, pero desde el principio has sido manipulada!"
Natalia, confundida, preguntó: "¿Qué quieres decir?"
Brisa disfrutó de la sorpresa en el rostro de Natalia, como si le proporcionara una gran satisfacción. "Natalia, ¿no te has preguntado por qué si tú podías descubrir ciertas cosas, cómo es que la abuela no lo habría descubierto?"
¡Fue como si un rayo la hubiera golpeado!
Brisa estaba a punto de decir algo más cuando de repente, "¡Bang!", un disparo rompió la tranquilidad.
"¡Es un tiro!"
Los sirvientes huyeron despavoridos.
Los guardaespaldas, viendo a Brisa agonizando, salieron en busca del tirador.

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