Natalia tenía una reunión y no pudo ir al aeropuerto.
Rodrigo fue en su lugar.
Después de recoger a Ricardo, ya en el coche, Rodrigo le pasó una botella de agua: "Toma, bebe algo."
Ricardo estaba exhausto por el caso en el que había estado trabajando y se notaba su cansancio: "¿Cómo van las cosas por aquí, en la Ciudad Imperial?"
"Todo marcha bien."
Mirando por el retrovisor y viendo el rostro cansado de Ricardo, Rodrigo cambió de tema: "Tito ha tenido problemas últimamente, Acumen Capital no ha estado muy tranquila."
Tito, con maniobras poco éticas había obtenido el control de Acumen Capital, generando malestar general.
Desesperado por demostrar su valía, no avanzaba con un caso complicado que ya llevaba más de medio mes estancado.
Los miembros de la junta directiva empezaban a mostrar su descontento.
"Se dice que algunos de los viejos ya se están aliando. Si Tito puede ganar este proyecto, no podrá mantener su puesto de presidente..."
En cuanto a habilidades, Tito no estaba mal, pero al compararlo con Ricardo, ¡no tenía ninguna oportunidad!
Los accionistas, acostumbrados a las grandes ganancias que Ricardo había generado, tenían expectativas altas.
Si Tito no podía ofrecer beneficios sustanciales, ¡era imposible que lo respaldaran!
Ricardo ya lo había previsto, Tito no podría satisfacer a esos parásitos: "Sigue vigilando."
Rodrigo dejó a Ricardo en su casa y antes de que se bajara del auto, preguntó.
"Siempre me pregunté, siendo tan astuto, ¿cómo pudiste caer en manos de Tito?"
Rodrigo no lo entendía.
Los planes de Natalia y Tito estaban lejos de ser perfectos, incluso tenían grandes fallos. ¿Cómo podía Ricardo, un hombre tan inteligente, haber caído en la trampa?
Al bajar del coche y recoger su equipaje del maletero, Ricardo respondió: "Si ella desea Acumen Capital, ¿por qué no dársela?"
Rodrigo se quedó pasmado: "¿Ya sabías que era ella?"
Él siempre había pensado que Ricardo había sido engañado o cegado por la ambición.
No imaginaba que Ricardo conocía el plan de Natalia desde el principio y había decidido entregar Acumen Capital a Tito como parte de un contraataque.
"Tu..."
"Ahora ella ya no me odia, ¿verdad?"

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