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Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo) romance Capítulo 2192

Parpadeé un par de veces y, de pronto, recordé algo. Justo cuando iba a decirlo en voz alta, vi esa expresión suya, tan abatida, y me entraron ganas de jugar un poco con él.

Me toqué la nariz y le pregunté, fingiendo no entender nada:

—¿Qué cosa es más importante? No entiendo muy bien, Mateo, anda, dilo.

Él, molesto, me dio un golpecito en la frente y dijo con fastidio:

—Nada. A dormir.

Después de decir eso, tiró de la manta, se acostó de espaldas a mí y adoptó de verdad la postura de alguien que ya no quería hablar.

Al ver su espalda, tan enfurruñada, casi me morí de la risa.

Antes él siempre se burlaba de mí; esta vez, por fin, me tocaba tomarle el pelo.

Me tapé la boca para contener la risa y, en silencio, rodeé su cuerpo hasta quedar acostada frente a él.

Él seguía con los ojos cerrados, sin hacerme caso.

Levanté la mano y le toqué la punta de la nariz.

—Mateo, dime ya… ¿qué era eso más importante? De verdad no lo entendí.

—Oh… si no lo entendiste, pues ni modo. A dormir.

Su voz salió apagada, todavía cargada de enojo. Después, me cubrió los ojos con la mano.

Como si con solo tapármelos pudiera hacer que me quedara dormida al instante.

Conteniendo la risa, le aparté la mano. Él siguió con los ojos cerrados, aún con esa expresión de no querer hacerme caso.

Entonces me acerqué despacio.

En el instante en que abrió los ojos, lo besé en los labios.

El hombre dejó escapar un sonido ahogado, completamente desprevenido, y hasta abrió más los ojos.

Le di un beso firme y luego me acerqué a su oído para susurrarle:

—Sí me acordaba. Esta noche seguimos, ¿sí? Te quiero, cariño.

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