Entrar Via

Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo) romance Capítulo 1566

Mateo estaba furioso. Apretó los puños mientras caminaba hacia Indira, muy serio. Lo detuve de inmediato. Lo que había dicho Indira era cruel... pero era verdad. Me abracé a su brazo y recosté la cara en su hombro. La desesperación y el dolor me oprimían tanto que casi no podía respirar. Mateo se puso tenso. Me abrazó y me preguntó, preocupado:

—¿Qué pasó, Aurora?

Miré hacia abajo. En ese momento, sentí que no era capaz de mirarlo. Lo quería demasiado. Dependía de su amor. Por eso había pensado... en ocultarle lo que pasó con Javier. Pero, ¿por qué justo Indira tenía que recordármelo? ¿Recordarme esa vergüenza? Lo que yo prefería enterrar para siempre.

Sabía que, aunque se lo contara, Mateo no me iba a culpar ni a despreciar. Pero tenía miedo. Miedo de que, con el tiempo, aunque no quisiera, se le quedara clavado adentro. Miedo de que, cuando estuviéramos juntos, esa espina se metiera entre nosotros y volviera todo extraño e incómodo. Iba a ser como un fantasma permanente, torturándonos a los dos. ¿Qué tenía que hacer?

Le apreté el brazo con fuerza, sin poder decir ni una palabra por el dolor que me consumía. A unos metros, Alan estaba desesperado. Arrastró a Indira hasta el ascensor, furioso. Cuando las puertas se estaban cerrando, Indira todavía se reía con arrogancia mirándonos:

—En este mundo no existe el amor perfecto, ja, ja, ja... Mateo, no creo que seas capaz de que no te importe que ella se haya acostado con otro hombre. No me lo creo ni un poquito. Y menos un hombre como tú, ja, ja, ja...

Al final las puertas se cerraron y cortaron sus risas y los gritos de Alan. Todo quedó en silencio. Pero mi corazón seguía hecho un desastre. Mateo me acarició la espalda y dijo serio:

—No escuches lo que digan los demás. Yo solo te quiero a ti. No me importa nada más. Mientras estés conmigo, no me va a importar nada de eso.

Lo miré con lágrimas en los ojos. Las palabras sobre esa noche casi se me escaparon... Pero cuando me llegaron a la boca, se me atoraron y no pude decir nada. Mateo me sonrió dulce y me secó las lágrimas con el pulgar.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo)