Después de todo, esto no era un asunto sencillo.
Estrella sabía perfectamente lo calculadores y astutos que podían llegar a ser Callum Harrington y Marcelo Castañeda.
¡Pero Estrella Robles tampoco se quedaba atrás!
Quedaba claro por las brillantes y despiadadas estrategias que le había estado sugiriendo a Amos últimamente...
Una vez que se despojaba de sus sentimientos, ponía todo su empeño en arrastrar a sus enemigos directamente al abismo.
¿Acaso Marcelo y Callum no habían caído ya, una y otra vez, en las trampas que ella había orquestado con tanto cuidado?
Ella, cuando quería, podía ser verdaderamente implacable.
En cuanto a cómo resolver la situación actual, Estrella no respondió a la pregunta de Rocío, simplemente esbozó una sonrisa serena y distante...
...
Rocío le transmitió esta información a Amos, y él, sin perder un segundo, se lo comunicó a Alonso Echeverría.
¡Para este momento, Alonso ya se sentía mucho mejor!
Al escuchar a Amos decir que Estrella se encargaría de retener a Marcelo y a Callum esa noche, su expresión se oscureció.
—¿Y cómo planea retenerlos? —preguntó, con el ceño fruncido.
—No se lo dijo a Rocío, y ella tampoco lo sabe. Solo me pasó el recado de que Estrella dijo eso, para que yo pudiera concentrarme exclusivamente en acabar con el asunto del general Ritter esta noche.
Que alguien pudiera distraer a Marcelo y a Callum era una noticia excelente.
Al fin y al cabo, esos dos ahora estaban del lado de Ritter. Si decidían interferir, las cosas se pondrían muy feas para el bando de Alonso.
Alonso se frotó las sienes, sintiendo una punzada de dolor.
—¿De qué manera crees que lo hará?
Amos se quedó en silencio por un momento. Aquella pregunta lo había tomado por sorpresa.
¿Qué métodos usaría Estrella? Juzgando por su comportamiento reciente, cuando ella se proponía lograr algo, no escatimaba en recursos. Era capaz de cualquier cosa.
—Llámala —ordenó Alonso con voz cortante—. Llama a Rocío y dile que le informe a Estrella que no la necesitamos.
—¿Ah?
¿No la necesitaban?
¡Por supuesto que sí! Amos lo sabía mejor que nadie.
—Nos viene de maravilla, y lo sabes perfectamente —insistió Amos.
Callum Harrington llevaba años deseando ver muerto a Alonso.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No te metas con la Cenicienta!
Está interesante la novela pero no sé qué pasa al estar en el capítulo 884 y adquirir monedas no está funcionando solo muestra el mensaje error qué pasa...