Le había asegurado que era completamente seguro contestar la llamada, y aun así se negó a hacerlo. ¿Qué otra razón habría además de una decepción absoluta?
Estrella se quedó en silencio.
¿Decepción?
Esa palabra se quedaba corta... Simplemente ya no sabía qué pensar de ellos.
...
Mientras tanto, en Nueva Cartavia.
Violeta Pizarro jamás imaginó que los matones de Marcelo Castañeda irrumpirían en su casa buscándola. Y lo peor de todo, reconocía al líder del grupo.
¡Era uno de los subordinados que siempre acompañaba a Eduardo!
Debido a su amistad con Estrella, Violeta siempre había prestado atención a los hombres que rodeaban a Marcelo.
El sujeto entró sin pedir permiso, tomó el celular de Violeta y marcó directamente el número de Estrella.
Ni siquiera se molestó en darle una explicación.
La actitud del hombre enfureció a Violeta.
Después de marcar varias veces sin obtener respuesta, el hombre finalmente dejó el teléfono sobre la mesa y miró a Violeta.
—Lamento la intromisión —dijo secamente.
Y sin agregar una palabra más, se dio la vuelta para marcharse.
—¿No me vas a dar ni una maldita explicación? —le gritó Violeta—. ¿O es que el señor Castañeda se fue al Reino Unido, se quitó la máscara de caballero y decidió mostrar su verdadera cara de matón?
¿Qué demonios había sido eso? ¡Había sido un asalto en toda regla!
El hombre se detuvo un segundo y la miró.
No respondió. Simplemente apartó la mirada y salió de la casa a grandes zancadas.
Violeta se quedó furiosa.
¡Qué pedazo de imbécil!
Una vez que se fueron, Violeta agarró su teléfono con la intención de llamar a Estrella, pero recordó que hace unos instantes no había contestado. Era probable que algo grave estuviera pasando.
Y considerando que no había sabido nada de ella en la última quincena...
Violeta decidió enviarle un mensaje: 【¿Qué está pasando contigo? Los matones de Marcelo acaban de irrumpir en mi casa y usaron mi celular para llamarte.】
【¡Ni siquiera se dignaron a darme una explicación! ¡Qué falta de educación!】
Precisamente por esa actitud tan salvaje, Violeta estaba convencida de que las cosas estaban terriblemente mal del lado de Estrella.
De lo contrario, Marcelo jamás montaría un espectáculo como ese.
Al otro lado de la pantalla, Estrella leyó los mensajes de Violeta y miró a Rocío.
—¿Estás completamente segura de que no hay problema si llamo?
—Claro que no lo hay. Tienes que confiar en mis habilidades técnicas. Llevamos días aquí, ¿crees que no puedo manejar algo tan básico?

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No te metas con la Cenicienta!
Está interesante la novela pero no sé qué pasa al estar en el capítulo 884 y adquirir monedas no está funcionando solo muestra el mensaje error qué pasa...