Todo ocurrió tal como Callum Harrington temía.
Como fue la gente de Amos quien recogió a Estrella Robles, les resultó completamente imposible detenerlos, igual que la última vez.
Y para empeorar las cosas...
Había pasado una semana entera y no habían logrado encontrar ni el más mínimo rastro de Estrella ni de los hombres de Amos en todo el Reino Unido.
¡Tanto él como la gente de Marcelo Castañeda habían invertido una cantidad absurda de recursos!
A estas alturas, no les quedaba más remedio que sospechar que Estrella ya había abandonado el país.
Las llamadas y los mensajes seguían sin respuesta.
El temperamento de Marcelo se volvía cada vez más explosivo, y su trato hacia Callum era cada vez más hostil.
En el asunto de Mónica Galindo, él no era quien quería usarla para conseguir esos recursos del general Ritter.
¡Fue Callum quien insistió hasta el cansancio!
¿Y cuál fue el resultado?
Callum no abrió la boca frente a Estrella. Fueron solo un par de palabras, ¡pero al final, Marcelo quedó como el villano de la historia!
Ahora, el señor Castañeda estaba ahogándose en arrepentimiento...
Eduardo entró a la oficina con unos documentos en mano.
—Señor.
—¿Hay noticias?
—La joven ya salió del Reino Unido.
Al escuchar esto, la mano de Marcelo se congeló a centímetros de su vaso de agua. Su mirada se volvió gélida al fijarse en Eduardo.
—¿Cuándo salió? —preguntó con voz sepulcral.
—¡Ese mismo día!
¡El mismo día que los hombres de Amos se llevaron a Estrella, la sacaron directamente del Reino Unido!
Marcelo apretó el vaso con tanta fuerza que los nudillos se le pusieron blancos.
—Ah... con razón es alguien que incluso a Callum le da dolores de cabeza.
—¡Debimos haber matado a esa mujer aquel día!
Con "esa mujer", ¡se refería a Rocío!
Como Rocío era parte de la gente de Alonso Echeverría, Marcelo había querido asesinarla en el acto.
Si no fuera porque no quería cometer un acto tan despiadado frente a Estrella, ¡ese día realmente habría acabado con la vida de Rocío!
Y al final, dejó que se saliera con la suya...
—¿Se fue a Mar de Ámbar? —preguntó Marcelo tras darle un sorbo a su vaso de agua.
—No fue a Mar de Ámbar. Después de cruzar la frontera del Reino Unido, perdimos su rastro por completo —respondió Eduardo.
Marcelo se quedó en silencio.



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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No te metas con la Cenicienta!
Está interesante la novela pero no sé qué pasa al estar en el capítulo 884 y adquirir monedas no está funcionando solo muestra el mensaje error qué pasa...