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¡No te metas con la Cenicienta! romance Capítulo 1035

Vanessa era una mujer muy relajada, con un carácter sumamente dulce y encantador.

En cuanto Estrella salió de discutir con Alonso, ella la tomó del brazo y se la llevó.

—Tienes que probar esto, quedó delicioso.

Vanessa había preparado algunas delicias caseras con sus propias manos, especialmente para darle la bienvenida a Estrella, ya que recién acababa de llegar.

La última vez que Estrella estuvo en el Mar de Ámbar, Vanessa había estado enferma, así que no tuvieron la oportunidad de conocerse.

Ahora que por fin se veían, la química fue instantánea...

—¿Verdad que está bueno? Yo siempre digo que tengo buena mano para la cocina, pero Amos se la pasa diciendo que cocino horrible y me pide que no desperdicie los ingredientes.

Al mencionar esto, Vanessa hizo un leve puchero de indignación.

A ella le encantaba cocinar y, sobre todo, tenía plena confianza en sus habilidades culinarias.

Pero para su esposo, todo lo que ella preparaba parecía saberle a rayos.

Con el paso del tiempo, sus comentarios habían empezado a minar su seguridad.

Estrella sonrió con suavidad al escucharla.

—Apuesto a que lo dice a propósito para que no te canses tanto en la cocina.

—¿Ah, sí?

¿De verdad sería por eso?

Pero enseguida, Vanessa sacudió la cabeza:

—No, Amos no tiene la cabeza para armar planes tan elaborados. Simplemente no le gusta mi comida.

En opinión de Vanessa, su esposo era un hombre directo y sin dobleces. Comparado con alguien maquiavélico como Callum Harrington, Amos era un libro abierto.

¡Ese hombre había sido traicionado tantas veces por sus propios amigos!

¡Definitivamente no tenía madera de conspirador!

—Oye, ¿y sigues peleada con Alonso? —preguntó Vanessa con curiosidad—. Lo veo súper pendiente de ti.

Estaba de más decir lo desesperado y protector que se había mostrado Alonso durante todo ese tiempo.

Cuando Estrella estuvo refugiada en el Valle de Silvana,

él no solo perdía el sueño por su seguridad, sino que también se desvivía asegurándose de que ella estuviera cómoda y bien atendida.

Su mundo entero giraba alrededor de Estrella; se notaba a leguas.

Viendo eso, Vanessa no lograba comprender cómo es que las cosas entre ellos habían llegado a tal grado de deterioro.

—La comida que haces es deliciosa —respondió Estrella, con un tono cortante—, pero si vas a intentar interceder por Alonso, te pido que te ahorres las palabras.

—¿Eh?

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