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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 661

—No estoy cansada, de todos modos me la pasé durmiendo en el viaje —respondió Nanette.

—Me refería a que si no te cansa hablar de esa manera —la corrigió él.

Nanette sintió una punzada de culpa.

—Tengo miedo de que mis colegas...

—¿Los tomas por tontos? —Noel le dedicó una sonrisa llena de ternura—. Son la élite de la empresa, de tontos no tienen nada.

Simplemente fingían no saber lo que pasaba entre ellos.

Nanette se sintió profundamente avergonzada. Camila tenía razón, solo se estaba engañando a sí misma.

Finalmente, el vehículo llegó a su destino.

Iris tomó su maleta y se dirigió a la recepción para registrarse.

Nanette le dio un codazo a Gael.

—Ve a ayudarla.

Gael se negó en redondo.

—No voy.

Nanette rodó los ojos.

—¡Es tu deber ayudar a tus colegas!

—Aun así, no voy. Que vaya Isaac.

—¿Y así tienes el descaro de hacer que te compre el desayuno durante un mes?

—Ya no quiero que me lo compre.

Nanette se quedó sin palabras. ¡Este chico era el colmo!

Al final, fue Isaac quien corrió obedientemente a ayudar a Iris.

Noel notó lo que intentaba hacer.

—¿Estás jugando a ser Cupido?

Nanette hizo un leve puchero.

—Es mi primera vez y ya fracasé.

Noel se rio con una indulgencia infinita.

Iris regresó y le entregó a Nanette una tarjeta de acceso.

—Vicepresidenta Larco, esta es su tarjeta. Se quedará en una habitación privada.

Nanette se sorprendió.

—¿No íbamos a compartir?

—El señor Cortés dijo que no sería conveniente para usted, así que le asignó una habitación para usted sola —explicó Iris.

Nanette tomó la tarjeta en silencio.

Al no haber extraños cerca, Gael habló con su tono relajado de siempre.

—King, yo también quiero una habitación privada.

Noel ni siquiera lo miró.

Además de Nanette, Noel también tenía su propia habitación, ya que él era quien financiaba todo el evento.

—King, dame tu habitación a mí. Yo me quedo solo —insistió Gael.

Isaac no pudo evitar reírse.

—¿Y dónde sugieres que duerma el joven amo entonces?

—Yo, yo solo...

—No te metas donde no te llaman.

Iris se mordió el labio, bajó la mirada y guardó silencio.

Nanette no pudo soportarlo más y le dio un fuerte pellizco a Gael.

—¡King, controla a tu mujer! —se quejó Gael.

Isaac soltó una carcajada.

—¿Quieres que el joven amo la controle? Él solo le pasaría el cuchillo para que te apuñale.

Nanette atrajo a Iris hacia ella.

—¡Después te ayudaré a darle una buena paliza! —le dijo a la chica. Y, como aún no estaba satisfecha, le soltó una patada a Gael.

Gael la esquivó rápidamente y se escondió detrás de Noel. Los dos empezaron a corretearse alrededor de él.

Temiendo que Nanette se lastimara, Noel extendió los brazos para protegerla en todo momento. Al final, simplemente atrapó a Gael y lo inmovilizó, dejando que Nanette le diera todos los golpes que quisiera.

Isaac observaba la escena con una enorme sonrisa.

Qué maravilla. Ojalá el joven amo pudiera estar siempre así de feliz.

—Noel.

Una voz femenina y desconocida cortó el alboroto de tajo. Todos detuvieron sus movimientos y giraron hacia el origen del sonido.

Con un solo vistazo, cualquiera entendería lo que significaba la viva imagen de la aristocracia.

La mujer tenía un rostro ovalado de proporciones perfectas, una tez radiante y luminosa, y unos ojos almendrados que brillaban con vida propia. Sus rasgos eran delicados y exquisitos como los de una muñeca de porcelana. Al sonreír, desprendía un encanto deslumbrante, coqueto y lleno de elegancia.

El corazón de Nanette dio un vuelco y dejó escapar un suspiro inaudible.

Al final... ella había llegado.

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