La persona al otro lado de la línea era la madre de Camila.
—Espero no importunarte llamándote a esta hora.
Venancio se aclaró la garganta, perdiendo al instante su típica actitud relajada. Se puso tan tenso y formal que Xavier, que disfrutaba del espectáculo, no pudo evitar sonreír.
—Verás, como tu papá nos va a visitar mañana, pero todo ha sido tan repentino, no sabíamos muy bien qué preparativos hacer. Quería preguntarte qué cosas le gustan, si es alérgico a algo o si hay algo que prefiera evitar.
A Venancio se le puso la mente en blanco.
—Señora, ¿de qué me está hablando?
—¿Ah? ¿Acaso tu papá no te lo dijo?
—¿Decirme... qué cosa?
—Nos llamó para decirnos que, ya que tú y mi Camila prácticamente se comprometieron en privado, lo mejor era celebrar la boda lo antes posible. Mi esposo y yo, por supuesto, estamos felices de ver a nuestra hija establecerse, así que acordamos reunirnos primero ambas familias. Pero tu papá dijo que vendría mañana mismo a visitarnos, y la verdad nos tomó a todos por sorpresa.
Venancio sintió que le caía un balde de agua helada.
A él también lo había tomado por sorpresa.
Esa noticia era como si el mundo se le viniera encima.
—Señora... yo... esto...
El pánico se apoderó de Venancio.
¡Ese viejo testarudo!
¡Se había pasado de la raya!
—¿Venancio? ¿Te encuentras bien? —preguntó la mujer, notando lo raro que sonaba.
Venancio sentía que le iba a dar un infarto.
—No es nada... yo... solo me siento un poco indispuesto.
—Entonces no te molesto más. Hablaré directamente con tu papá. Es la primera vez que viene a nuestra casa y no queremos faltarle al respeto.
Venancio se quedó mirando la pantalla de su teléfono ya colgado, como si estuviera atrapado en una pesadilla.
Xavier levantó la vista y soltó con ironía:
—Vaya, parece que tu problema acaba de empeorar bastante.
Venancio dejó caer la cara entre las manos.
—¿Y ahora qué hago?
Xavier se encogió de hombros.
—A mí no me mires, yo no tengo experiencia en esos temas.
Venancio volteó desesperado hacia Noel.
—¡Noel! ¿Qué hago?
—Buenos días.
—Hoy va a tener un día bastante ajetreado, por lo que veo —comentó Isaac.
Nanette no le dio mucha importancia.
—Ya terminó la competencia, así que supongo que las cosas se calmarán. Lo único que nos queda es el desarrollo del chip.
—Me refería a que esta tarde tendrá que asistir a La Ceremonia de Reconocimiento.
¿La Ceremonia de Reconocimiento?
—Como nuestra empresa ganó la competencia internacional, y nuestro modelo tiene el potencial para convertirse en un robot de rescate y emergencia, los líderes del ayuntamiento están sumamente interesados. Quieren escuchar su visión y los planes a futuro para el diseño. Por eso organizaron esta conferencia, que también funcionará como un evento de premiación.
—Acabo de recibir la notificación. Iba a llamarla, pero ya que la encontré, preferí decírselo en persona.
—¿Y voy a ir yo sola?
—Así es, usted será la representante absoluta de la compañía.
—¿El Sr. Cortés no irá?
Tratándose de un evento tan importante, era su deber estar ahí.
—Me temo que el señor no podrá asistir. Se siente un poco indispuesto —respondió Isaac.
El corazón de Nanette dio un vuelco. Cuando se despidieron ayer estaba perfectamente bien. ¿Qué le había pasado?

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