Nanette se apresuró a darle una patada.
—¡Qué tonterías dices!
Gael la esquivó con agilidad.
—¿No iban a entrar a la habitación?
—Es el cuarto de Isaac —le recriminó Nanette—. Tiene fiebre y vine a verlo.
—Ah... —Gael asintió y tocó la puerta.
Isaac abrió; tenía un parche para bajar la fiebre pegado en la frente.
Nanette levantó la bolsa que llevaba en la mano.
—Te traje algo de comida, pura cosa que te gusta.
Isaac se sonó la nariz con fuerza.
—Me temo que no tengo apetito.
—Tu Diosa te trajo comida en persona, ¿y la vas a rechazar? —intervino Noel.
—Comeré ahora mismo —se apresuró a decir Isaac.
Gael entró detrás de ellos con andar despreocupado.
—¿Necesitas algo? —le preguntó Noel.
Gael se dejó caer en el sofá.
—Solo estaba aburrido.
—Si estás aburrido, ve a platicar con la gente de tu equipo.
—No me llevo bien con ellos. Solo me divierto con ustedes dos.
Isaac, mientras masticaba su comida, no desaprovechó la oportunidad para bromear.
—La verdad, con esa actitud, pareces un perfecto mal tercio.
Gael giró la cabeza hacia Nanette.
—¿Tú crees?
Nanette miró a Isaac con reproche.
—Tienes fiebre y aún así te quedan ganas de bromear.
—Mi lengua no tiene fiebre —se defendió Isaac.
—Ya nos podemos ir —anunció Noel.
Nanette no pudo evitar reírse.
—Pero si acabo de llegar, apenas me senté.
—Es suficiente.
Isaac, confundido, parpadeó.
—¿De qué hablan?
—King tiene miedo de que le contagies el resfriado a Nanette, por eso quiere que se vaya ya —explicó Gael con tono burlón.
—Te ayudaré a volver a tu habitación para que descanses.
—De verdad, estoy bien.
—¿Quieres que llame a...?
—Gael.
La voz de Noel resonó llena de advertencia mientras sus ojos se clavaban en la mano intrusa.
Gael retiró la mano rápidamente, sintiéndose agraviado.
—Tampoco exageres, fue sobre la ropa. ¿En serio te pones así de celoso?
Nanette, entre suspirando y riendo, negó con la cabeza.
—Definitivamente hay que poner esa regla para que no hables. Todo el día diciendo tonterías.
Gael volvió a sentarse y se encogió de hombros.
—Ay, King no solo quiere que me calle, ahora seguro que quiere cortarme las manos. Oye, King, ¿debería guardar una distancia mínima estandarizada cuando esté con Nanette? ¿Quieres incluir eso también en el reglamento?
Noel se quedó mudo.
Isaac se rio tanto que casi escupe la comida.
Ver a su joven amo sin palabras era todo un espectáculo.
Viendo que no había mucho más que hacer, Gael propuso una idea.
—Oigan, ¿por qué no salimos a dar una vuelta? Es la primera vez que vengo a esta ciudad y escuché que la vista nocturna es espectacular.

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