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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 541

Nanette hizo un pedido de supermercado por la aplicación en su teléfono.

Poco después, un repartidor entregó los alimentos en la puerta.

Isaac fue a recibirlo y, al abrir las bolsas, notó que había una gran cantidad de ingredientes.

—Señorita Larco, ¿por qué compró tanto?

Nanette se quitó el abrigo y se ató el delantal.

—Guardaremos lo que sobre en el refrigerador para cocinar después.

—¿Va a cocinar usted? —preguntó Isaac.

—¿Y quién más? ¿Acaso sabes hacerlo tú? —replicó Nanette.

Isaac sonrió, avergonzado.

—Saber, sé, pero me queda malísimo. El joven amo dice que la comida que yo preparo no se la comería ni un perro.

Nanette esbozó una sonrisa imperceptible.

Isaac se metió a la cocina para ayudarla como asistente.

Nanette, con movimientos ágiles y expertos, comenzó a lavar y cortar las verduras.

Isaac la miraba de reojo, sintiendo una profunda admiración.

En el fondo, consideraba que su «Diosa» era una mujer casi perfecta.

Elegante para los negocios, hábil en la cocina y capaz de poner en su lugar a cualquier aprovechada.

Pero parecía que la suerte no estaba de su lado.

Especialmente cuando se trataba de hombres.

Primero fue Galileo.

Y ahora era su joven amo.

No es que su jefe fuera un mal hombre, al contrario, era tan extraordinario que las circunstancias a su alrededor volvían imposible llevar una vida normal.

—Isaac —habló Nanette de repente.

—¿Sí?

—Tu jefe, don Joaquín... ¿qué clase de persona es?

—¿Por qué pregunta de pronto por don Joaquín?

—Por nada en particular, solo me dio curiosidad. Si no es un problema para ti, cuéntame. Si no, no pasa nada.

—Es de los que no repiten las cosas dos veces. Es muy estricto. No sé cómo sea con los demás, pero con el joven amo, su nivel de exigencia es abrumador.

—Desde pequeño, el joven amo tuvo que estudiar el triple que cualquier otro niño. Por suerte, es un genio con memoria fotográfica, así que aprendía rápido. Sin embargo, don Joaquín no le permitía tener amigos, ni interactuar demasiado con otras chicas. Por eso, durante su infancia, el joven amo siempre estaba solo.

—Usted siempre menciona que él es demasiado serio o maduro para su edad, pero en realidad, es el resultado del entorno en el que creció.

Nanette detuvo lo que estaba haciendo.

—¿Yo digo eso muy seguido?

Isaac asintió con total convicción.

—Sí, muy seguido.

Bueno.

—Entonces, ¿crees que don Joaquín quiere a su hijo?

Isaac le dio mil vueltas a la pregunta antes de responder.

—Si me dice que no lo quiere, le diría que don Joaquín sí se preocupa por él. De vez en cuando hace que Ulises me llame para preguntarme cómo está el joven amo.

—Pero si me dice que lo quiere... la verdad es que cada vez que se ven, terminan en una situación muy desagradable.

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