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NO QUIERO TU AMOR POR LÁSTIMA romance Capítulo 100

Un solo error y había caído en desgracia.

Oliver maldijo el momento en que envenenó la cabeza de Lucille, esa puta de cuarta que enseguida cambió de bando para ponerse de parte de Douglas Calder.

Ahora, todos los años siéndole leal a Frederick Alder solo le sirvieron para enviarlo lejos de la familia principal a vigilar unos negocios de mierd4 en Canadá.

Alder quería alejarlo, ya no confiaba en él… y la verdad, Frederick tenía toda la razón para desconfiar.

Oliver había decidido que no sería desterrado por nadie.

Los secretos de Alder valían bien y los vendería al mejor postor.

Si no era valorado en su sindicato de mafiosos, se iría a la competencia.

Brunno Valenti le dio una buena oportunidad de unirse a los Valenti por los datos operacionales de Frederick y la información sobre Douglas que le vendió.

Pero para entrar, siempre había que pasar por una prueba peligrosa, una muestra de cuánto estabas dispuesto a hacer por la familia, y Brunno solo le pidió una cosa… la debilidad de Frederick Alder.

Ya sabía que el germano iba a por su cabeza, que se había enterado del secuestro de su hermana años atrás.

Brunno quería la daga con la que podía matarlo.

Oliver señaló directamente a Lucille.

A diferencia de lo que Brunno creía, que Lucille era solo la putilla ocasional de Frederick, Oliver sabía que no era así y se lo hizo saber.

La única mujer por la que Frederick estaría dispuesto a desconectar a su esposa legítima de esas máquinas que la habían mantenido respirando por más de veinte años… se llamaba Lucille Valehart.

Y ahora escondida en el rancho de unos texanos.

No fue difícil para Oliver enterarse, si trabajaba en colaboración con la empresa que las Valehart.

Un flirteo con la secretaria de Lilianne y supo adónde su jefa se había ido a vacacionar con toda la familia.

Mientras Alder creía que Oliver iba de camino a cumplir sus órdenes y a bajarse el cabreo con el frío de Canadá, él había ido a Texas y buscaba una manera de entrar en esas enormes extensiones de tierra con puntos ciegos.

Por supuesto, respaldado por los Valenti y, por supuesto, jugándose la cabeza.

Ya casi había muerto.

Ese idiota vaquero le había disparado mientras exploraba el terreno, buscando la manera de acercarse a la hacienda principal.

Aunque la bala le pasó rozando el brazo, estaba herido, acampando en la nada y empezaba a creer que esto había sido una locura total.

Necesitaba refugiarse en algún sitio y repasar sus planes.

Acercarse a Lucille no resultaba tan fácil como imaginó, quizás tendría que pedir más ayuda a los Valenti para sacarla de la protección del rancho.

Vagando por los matorrales, con la fiebre subiéndole por la herida y un trapo sucio apretándole el brazo, encontró la escena que terminó por oscurecer su consciencia.

Los gemidos lo llevaron en la oscuridad hacia ellos.

Los ojos envenenados de Oliver vieron a la mujer que había codiciado tanto tiempo, como una cualquiera medio desnuda contra un árbol y follando con el tipo que la trató como escoria y no le dio su lugar.

La expresión retorcida de puro odio atravesó su cara.

Al final era una puta igual que su hermana.

Él, que fue tan bueno con Lilianne, tan paciente, que le iba hasta a criar a esas dos mocosas, y ella haciéndose la decente.

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