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Mientras Tú Jugabas, Alguien Más Me Amaba romance Capítulo 7

Aitana reaccionó y lo saludó con mucho respeto:

—Señor Valiente.

Casi no trataba con Leandro, el primo de Adrián; desde que se casó, solo se habían visto tres veces.

La primera fue en su boda. Su tío se había fracturado una pierna y ella no tenía a nadie que la entregara en el altar. Fue la madre de Adrián quien sugirió:

—Podemos pedirle a Leandro que te acompañe.

Así que, cuando hizo su entrada con el vestido de novia, caminó del brazo de Leandro hasta que él la entregó a Adrián.

La segunda y la tercera vez fueron en las fiestas de fin de año.

Toda la familia Valiente vivía en Finca Los Olmos. Adrián, sin embargo, aprovechó el matrimonio para irse de casa y mudarse con Aitana a Villa Bahía Dorada. Desde entonces, solo volvían a ver a la familia a fin de año. En esas ocasiones, se topaba a Leandro de paso y apenas se saludaban, sin llegar a platicar.

Nunca imaginó que Leandro se tomaría la molestia de ir al funeral.

Aitana no había invitado a nadie de la familia de su esposo, pero ya que estaba ahí, tampoco iba a ser tan grosera de correrlo.

—Gracias por venir —le dijo, ofreciéndole la mano como muestra de agradecimiento.

Leandro bajó la mirada, hizo una pausa de un par de segundos y le estrechó la mano con firmeza, soltándola enseguida.

Clavó sus ojos en ella y le dijo:

—Mi más sentido pésame.

Aitana asintió.

Con alguien del peso de Leandro allí, el tío de Aitana ya no se atrevió a seguir presionándola. Mejor intentó quedar bien y le ofreció un cigarro a Leandro.

—No fumo —soltó Leandro con frialdad.

Lo dejó con la palabra en la boca y siguió a Aitana hacia el interior de la sala.

Cuando empezó el velorio, se confirmó lo evidente: Adrián no se paró por ahí.

En redes sociales, las cuentas de chismes ya estaban armando un circo:

[Ay, por favor. Como si nuestro Adrián necesitara colgarse de su esposa. Rafael arruinó su carrera haciendo porquerías inmorales, aparte ya tiene años muerto. Adrián tiene dinero de sobra por su propia cuenta.]

[¿Y por qué le echan la culpa a Adrián? Capaz y fue la vieja la que le puso el cuerno.]

Aitana creía que ya nada podía herirla, pero al ver que otra vez ensuciaban el nombre de su padre con mentiras, apretó el celular hasta que los nudillos se le pusieron blancos.

Leandro, que estaba sentado junto a ella, notó que estaba a punto de explotar. Sacó su propio celular, deslizó la pantalla un par de minutos, se levantó a hacer una llamada y al regresar le dijo a Aitana:

—Ya puse a mi gente a arreglar esto.

Aitana se quedó inmóvil.

Volteó a ver al hombre que tenía al lado, quien mantenía la vista clavada al frente.

Leandro casi nunca mostraba emociones; tenía una presencia tan imponente que imponía respeto y mantenía al mundo entero a distancia.

Cada vez que ella le preguntaba a Adrián cómo era Leandro, él ponía una cara rara y cambiaba de tema, molestándola con que si ya le había echado el ojo a su primo Leandro. Aitana presentía que esos dos no se llevaban nada bien.

A pesar de eso, ella no tenía una mala impresión de él. Al fin y al cabo, cuando Adrián debutó como actor, firmó con la empresa de la familia, Estrella Imperial Entertainment.

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