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¡MI MARIDO NO ACEPTA EL DIVORCIO! romance Capítulo 6

C6- PARA DIVORCIARME DE ÉL.

Aurora cruzó la puerta de la mansión y el aire le pesó en el pecho.

Ocho años. Ocho años sin pisar ese suelo.

Avanzó despacio y miró a los lados. Los cuadros seguían ahí, las paredes, el mármol, el silencio espeso, todo igual.

Dio un paso más y apenas dejaba la maleta cuando escuchó una voz.

—¿Es... es usted?

Aurora se giró.

Una vieja empleada la miraba con los ojos muy abiertos, pálida, como si viera un espectro.

—Sí —respondió Aurora, seca—. No soy un fantasma. ¿Dónde está la abuela?

La mujer apretó los labios, en realidad nunca la había querido, siempre había preferido a Jimena, la esposa del joven Alan, y eso no había cambiado.

—Está arriba, pero...

No terminó la frase, porque Aurora ya subía las escaleras con un aire arrogante, sin embargo se detuvo a mitad del tramo y giró la cabeza y su mirada fue fría y dura.

—Tráeme algo de beber. Ahora.

La empleada se quedó rígida, Aurora no esperó respuesta, se dio la vuelta y siguió subiendo.

La mujer llamada Rosa frunció la boca con desprecio cuando quedó sola.

Mientras tanto, arriba, el pasillo parecía más largo. Aurora caminó rápido y el corazón le golpeaba fuerte y cuando estuvo frente a la puerta, cerró los ojos un segundo, respiró hondo, buscando controlarse.

Tomó aire otra vez y giró el pomo.

La habitación era igual de amplia y lujosa como la recordaba, la recorrió hasta que sus ojos se posaron en la cama, donde estaba una anciana, de cabello blanco, piel frágil y unos ojos azules familiares, pero que cuando vieron a Aurora, se abrieron con asombro.

—Aurora... —susurró.

Ella avanzó, sus ojos estaban rojos, mientras los labios le temblaban.

—Ven... ven, mi amor —apuró la anciana, abriendo los brazos—. Déjame abrazarte.

Aurora llegó hasta ella y se dejó rodear mientras le besaba la mejilla, la frente.

—Estás distinta —susurró entre lágrimas—. Más madura y también más hermosa.

Aurora sonrió, débil.

—No es para tanto.

—Oh claro que sí —refutó la anciana—. No tienes idea de lo mucho que te he extrañado.

Ella también la había extrañado, porque al final, era la única que la había querido de verdad en esa casa.

La anciana la miró con ternura y le acarició la mejilla.

—Estoy tan feliz de verte... sobre todo ahora.

C6- PARA DIVORCIARME DE ÉL. 1

C6- PARA DIVORCIARME DE ÉL. 2

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