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¡MI MARIDO NO ACEPTA EL DIVORCIO! romance Capítulo 57

C57- LO SABRÁS CUANDO LO HAGAS.

Aurora cerró la puerta del cuarto de Angela con cuidado, como si al hacerlo pudiera encerrar también el miedo que le temblaba en el pecho, y se quedó unos segundos apoyada en la pared, respirando hondo, tratando de convencerse de que había hecho lo correcto, aunque la imagen de su hija con los ojos llenos de lágrimas, no se le iba de la cabeza.

Caminó hasta la cocina y entonces la puerta principal volvió a abrirse.

—¿Aurora? ¿Todo bien? —preguntó Mike dejando las llaves viendo su expresión.

Ella dudó un instante antes de hablar.

—No... no mucho. Angela me dijo algo hoy, algo que me dejó helada.

—¿Qué pasó?

Mike se acercó y la llevó al comedor, Aurora se sentó en la silla y se pasó una mano por el pelo.

—Me dijo que había encontrado a su papá —soltó de golpe—. Imagínate. Así, como si nada. Y... yo casi me desmayo.

—¿Qué? ¡¿Cómo que lo encontró?!

—Eso mismo le pregunté —respondió ella, con la voz tensa—. Y luego me dijo que era por un amigo de un juego, de Roblox. Mike, ¿tú sabes lo que es eso? Niños hablando con cualquiera detrás de una pantalla. Cualquiera puede decir que es un niño, cualquiera puede mentir.

—Sí, lo sé —dijo Mike, serio—. Hay riesgos, no te voy a decir que no.

—Riesgos es poco —insistió Aurora—. Hay casos de niños engañados, secuestros, gente enferma haciéndose pasar por menores. ¿Y mi hija? Solo tiene ocho años, creyendo que encontró a su papá por un juego.

Mike guardó silencio unos segundos y dudó antes de hablar.

—Hiciste bien en cortar eso —dijo al fin—. Como madre, hiciste lo que cualquiera haría.

Aurora soltó el aire, agradecida de que él la entendiera.

—Gracias. Porque por un momento pensé que estaba exagerando.

—Pero... —añadió Mike, con cuidado— también tienes que ver otra cosa.

Aurora frunció el ceño.

—¿Qué cosa?

—No te estoy diciendo que se la entregues —dijo Mike, ahora poniéndose de pie y mirándola con dureza—. Te estoy diciendo que no mezcles tu historia con la de ella.

Aurora negó con la cabeza, dolida.

—Es muy fácil decirlo cuando no fuiste tú quien se quedó sola con una niña en brazos.

—Lo sé —respondió Mike—. Pero Angela es Angela. Y tú eres tú. Y si sigues cerrando esa puerta sin siquiera mirar, un día ella va a preguntarse por qué y... solo te va a odiar cuando vea lo egoísta que estás siendo.

Aurora no respondió, solo se quedó mirándolo, pero las últimas palabras la atravesaron.

—Tal vez —continuó Mike— deberías pensar si ocultar la verdad sigue siendo lo mejor. No por él, sino por ella. Hoy fue un juego... ¿pero qué será mañana? ¿Lo has pensado?

Aurora sintió un escalofrío y Mike viendo su lucha interna la abrazó y ella lo rodeó también cerrando los ojos.

—¿Y si se lo digo? —susurró—. ¿Si le digo que tenemos una hija... cómo reaccionará cuando lo sepa?

La pregunta quedó flotando en el aire, pesada, sin respuesta, entonces Mike habló.

—Lo sabrás cuando lo hagas.

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