Entrar Via

¡MI MARIDO NO ACEPTA EL DIVORCIO! romance Capítulo 101

C101-VERDADES REVELADAS.

El muelle estaba casi desierto. El viento frío agitaba el cabello de Aurora mientras caminaba hacia el final de la plataforma de madera. El hombre ya estaba allí, mirando el horizonte, su figura encorvada por los años y el peso de lo que sabía.

—Gracias por venir —dijo ella, deteniéndose a su lado.

Aurora lo miró. Su corazón latía con fuerza. Dentro de ella, el miedo y la valentía se mezclaban como el agua y el aceite. Quería correr, pero también necesitaba saber. Dio un paso adelante.

El hombre no la miró. Sus ojos seguían fijos en el mar mientras comenzaba a hablar.

—Yo era el chófer personal de Adelina hace quince años —su voz sonaba gastada, como si hubiera contado esta historia mil veces en su cabeza—. La noche de la gala... sus padres estaban furiosos, su madre había confrontado a Adelina. Y, a decir verdad, nunca había visto a la señora tan alterada.

Aurora se tensó, mientras el viento parecía más frío ahora.

—¿La… la abuela?

—Sí, tu madre amenazó con destruirla y Adelina me dio una orden: "Asegúrate de que no hagan ninguna tontería. Síguelos". Y… yo... yo... interpreté mal.

Sus manos arrugadas temblaron y el hombre bajó la cabeza, mientras sus hombros se hundían aún más. La culpa parecía aplastarlo contra las tablas del muelle.

—Quería asustarlos, que se salieran de la carretera un momento para que recapacitaran. Así que presioné su auto con las luces... hubo una curva, un despiste... y... —el hombre tragó con dificultad— fue un accidente. ¡Pero un accidente que yo causé!

El mundo de Aurora se detuvo y las palabras cayeron como piedras en su estómago.

Sus padres.

El accidente.

Todo lo que le habían dicho... era una mentira.

Sin poder procesarlo, se aferró a la barandilla del muelle para no caer.

—Ella me dio dinero y me mandó lejos —continuó el hombre—. Y todos estos años... yo... he vivido con la culpa. Pero la verdad... la verdad me ha comido vivo. Y volví porque supe que ella estaba muriendo y ¡porque usted merecía saberlo antes de que se llevara el secreto a la tumba!

Aurora no podía respirar.

Adelina.

La mujer que la había criado.

La mujer que había llorado con ella en los aniversarios de la muerte de sus padres.

La mujer que le había dado un hogar.

Todo era una mentira.

¿Qué haría ahora? ¿Confrontarla? ¿Destruir la imagen que Angelo tenía de la abuela? ¿O callar y cargar con este secreto?

Aurora miró por donde el sol comenzaba a ponerse y la verdad había llegado demasiado tarde o quizás justo a tiempo.

Porque ahora tenía que decidir si la justicia valía más que la paz.

Se levantó lentamente, guardó el teléfono y apretó el sobre contra su pecho, y jamás el camino a casa había parecido tan largo.

***

El bar olía a cerveza y Marcos empujó la puerta dejando que la oscuridad lo envolviera, buscó una mesa al fondo, lejos de miradas curiosas y se dejó caer en una silla que crujió bajo su peso.

El camarero lo miró desde la barra, pero Marcos negó con la cabeza, no había venido a beber.

Metió la mano en el bolsillo interior de su chaqueta y sacó su telefono uno de esos que se compran con efectivo en cualquier tienda de conveniencia.

Lo encendió y marcó un número, despues de tres tonos, alguien descolgó al otro lado, pero no habló.

—Está hecho —dijo.

No esperó respuesta, colgó de inmediato y abrió la parte trasera del teléfono. Extrajo la tarjeta SIM y la partió en dos, luego en cuatro pedazos, los guardó en distintos bolsillos.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡MI MARIDO NO ACEPTA EL DIVORCIO!