Entrar Via

Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 951

Chela era la mujer más temida y odiada del pueblo.

Su filosofía de vida era simple: ella podía aprovecharse de los demás, pero si alguien intentaba aprovecharse de ella aunque fuera un poco, se paraba en la entrada del pueblo a maldecirlos hasta el cansancio.

Podía gritar e insultar desde la mañana hasta la noche, sin dejar que nadie en el pueblo viviera en paz.

Además, era brutal a la hora de pelear.

Era alta y corpulenta, y la mayoría de las mujeres no eran rival para ella.

Se la pasaba peleando con las vecinas: les arañaba la cara, les arrancaba el cabello. Por eso, nadie quería cruzarse en su camino ni tener el menor trato con ella.

Cuando don Hipólito vio que Chela estiraba las manos para arañar el rostro de Nerea, se puso pálido del susto, con el corazón latiéndole a mil por hora.

Nerea tenía un rostro hermoso y radiante. ¿Qué pasaría si esa arpía se lo arruinaba?

¡¿Qué haría entonces?!

¡¿Cómo podría darle la cara al espíritu de Mateo si no lograba proteger a su esposa?!

—¡Nere, cuidado! —gritó don Hipólito, corriendo hacia ella.

Leonardo cortó la llamada con la policía y lo tranquilizó: —Tranquilo, abuelo. Nerea puede manejarlo.

Pero apenas terminó de hablar, ¡las uñas de Chela dejaron un rasguño sangrante en la mejilla de Nerea!

Las pupilas de Leonardo se contrajeron de golpe, una vena saltó en su sien y por poco hace añicos el teléfono que sostenía.

Don Hipólito sintió una punzada en el pecho y rugió: —¡Chela, eres un monstruo! ¡Te vas a pudrir en el infierno!

En ese momento, Chela volvió a levantar las manos hacia Nerea...

—¡Graciela Montes, detente ahora mismo!

—¡Nere! —La voz de Leonardo sonó profunda, grave y peligrosa.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio